¡Esos malditos cólicos a dúo! Manual de supervivencia.

gemelos llorando y madre estresada

Después de la estancia de mi hija en la incubadora, la etapa de los cólicos es uno de los peores recuerdos que tengo de los primeros meses de vida de mis hijos. Un día, sin motivo aparente, al caer la tarde mi hijo empezó a llorar desconsoladamente de forma exagerada. Y yo, madre primeriza por partida doble, con cara de susto pensando que había caído enfermo y temiendo que contagiara a su hermana que por entonces pesaba poco más de dos kilos y medio. Pero no tenía fiebre, tampoco tenía hambre (si le ofrecía el pecho gritaba más y giraba la cabeza), el pañal estaba limpio, entonces…¿Qué estaba pasando?

 Durante las siguientes semanas estos episodios de irritabilidad continuaron al atardecer y sobre todo en la madrugada, entre las dos y las cuatro de la mañana. Y para calmarle no bastaba con cogerle en brazos, sino que además teníamos que ponernos de pie y andar por toda la casa. Y en cuanto parábamos volvía a llorar otra vez.

Por suerte para mí, mi hija ha tenido muchos menos cólicos y curiosamente solía ocurrirle en torno a las 8 de la mañana así que raramente coincidían en la misma franja horaria, aunque también nos ha tocado más de una noche tener que ir caminando por la casa con un niño en cada brazo. Con el tiempo fuimos articulando estrategias más efectivas y menos agotadoras para afrontar los cólicos.

Los cólicos del lactante se caracterizan por ser episodios de llanto intenso en un bebé sano y bien alimentado, sin causa aparente y que normalmente tienen lugar al atardecer. Para identificar los cólicos normalmente se utiliza la “regla de los tres”:

  • Se originan antes del tercer mes de vida
  • El llanto dura tres o más horas (afortunadamente los míos nunca lloraron tanto)
  • Ocurre durante más de tres días a la semana
  • Estos episodios aparecen durante más de tres semanas seguidas

El origen de los cólicos es controvertido ya que sólo se conocen en la cultura occidental y hasta ahora nadie ha podido asegurar que el llanto sea debido a un dolor de estómago. Por ello, algunos autores prefieren denominarlo de forma genérica como “alboroto paroxístico del lactante”. Algunos autores creen que estos episodios de irritabilidad obedecen a una inmadurez del organismo o a un exceso de estimulación. Otros autores consideran que es una forma de manifestar su necesidad de contacto físico. El pediatra Carlos González comenta al respecto lo siguiente:

Porque lo cierto es que el cólico del lactante parece casi exclusivo de nuestra cultura. Algunos lo consideran una enfermedad de nuestra civilización, la consecuencia de dar a los niños menos contacto físico del que necesitan. En otras sociedades, el concepto mismo de cólico es desconocido. En Corea, el doctor Lee no encontró ningún caso de cólico entre 160 lactantes. Al mes de edad, los niños coreanos solo pasaban dos horas al día solos, frente a las dieciséis horas de los norteamericanos. Los niños coreanos pasaban el doble de tiempo en brazos que los norteamericanos, y sus madres respondían prácticamente siempre a su llanto. Las madres norteamericanas ignoran deliberadamente el llanto de sus hijos casi la mitad de las veces.”

Resulta innegable que el contacto físico es fundamental para el desarrollo de los niños a cualquier edad, y más aún durante las primeras semanas de vida. Sin embargo, mis mellizos se pasaban todo el día en mis brazos o tumbados a mi lado, he utilizado portabebés para pasearles, hemos colechado y no por ello nos libramos de los malditos cólicos. La tabla siguiente contiene una serie de directrices para tratarlos:

instrucciones para tratar los cólicos del lactante

Fuente: “Comer, amar, mamar” Autor: Carlos González

En el caso de los múltiples, la situación se puede volver muy estresante cuando son varios bebés los que lloran a la vez. Aunque en otras entradas ya comentamos que generalmente el llanto de nuestros múltiples no suele molestar a sus hermanos, cuando se trata de un llanto especialmente intenso es muy probable que el nerviosismo se vaya contagiando entre ellos. Es por ello que en este tipo de situaciones recomiendo separar a los bebés, incluso en distintas habitaciones si son dos personas las que se están ocupando de ellos.

Por otro lado, es posible que cada bebé requiera una estrategia distinta para calmarse por lo que en el caso de los padres de múltiples tendremos que hacer un esfuerzo extra para echarle imaginación al asunto. Estos son los remedios que nos funcionaron a nosotros:

  • Contacto físico.  Utilizar un portabebés bien apretadito y pasear un poco es una buena estrategia para calmar al bebé. En palabras de Carlos González:

“En Canadá, Hunziker y Barr demostraron que se podía prevenir el cólico del lactante recomendando a las madres que llevasen a su hijo en brazos varias horas al día. Es muy buena idea llevar al bebé colgado, como hacen la mayor parte de las madres del mundo. Hoy en día es posible comprar varios modelos de bandoleras y portabebés en los que puede llevarlo cómodamente por casa y por la calle. No corra a dejar al bebé en la cuna cuando se duerma; les gusta estar con su mamá, aunque estén durmiendo. No espere a que el bebé empiece a llorar, con dos o tres semanas, para tomarlo en brazos; entonces puede que esté pasado de rosca y ni con los brazos se calme.”

A mi hija la encanta ser porteada, incluso hoy en día sigo haciéndolo cuando veo que está muy nerviosa o le cuesta conciliar el sueño. Sin embargo, cuando el bebé está muy nervioso a veces no es fácil o directamente resulta imposible meterle en un portabebés. Mi hijo por ejemplo se agobiaba mucho y con él funcionaba mejor el colecho. Su padre se acostaba junto a él en la cama masajeándole suavemente las sienes y en cinco minutos estaba plácidamente dormido.

Muchas veces este nerviosismo lo causan los gases u otro tipo de molestias en el estómago. Cuando mi hija estuvo ingresada en Neonatología nos recomendaban para estos casos ponernos al bebé en el brazo tumbado boca abajo como muestra la imagen de la izquierda. Si no funcionaba llevábamos al bebé al cambiador, le tumbábamos boca arriba y cogíamos sus tobillos con las manos flexionando las rodillas contra su pecho como muestra la imagen de la derecha.

colico bebe boca abajocolico bebe gases

Por otro lado, si teníamos muy claro que el problema eran los gases practicábamos un masaje que nos enseñaron las enfermeras de Neonatología para facilitar la liberación de los gases. Resulta un poco molesto para el bebé pero es muy efectivo. Consiste en tumbar al bebé boca arriba y levantar sus piernas estiradas contra su pecho mientras que masajeamos la tripa de forma contundente para lograr que suelte los gases. Es importante que no hagáis esto si el bebé acaba de comer ya que podríais provocarle el vómito.

  • El calor: Las enfermeras de Neonatología nos contaban que cuando un bebé estaba muy molesto lo tumbaban boca abajo con las rodillas flexionadas abrazado a un guante quirúrgico que habían rellenado previamente con agua caliente. Nosotros utilizábamos una de esas bolsas que venden en la farmacia y se calientan en el microondas y acostaba al bebé de lado junto a mí en la cama poniendo la bolsa caliente entre los dos a la altura de su estómago. Acostar al bebé boca abajo es un factor de riesgo estrechamente relacionado con la muerte súbita del lactante. En las unidades de Neonatología las constantes vitales del bebé están constantemente monitorizadas por lo que ese riesgo no existe, pero si decides acostarle un rato boca abajo en la cuna para calmarle no dejes de vigilarle.
  • Las bañeras anticólicos: Esta fue una recomendación de la Cardióloga de mi hija y la verdad es que tuvo bastante éxito. Son unas bañeras con forma de maceta que tratan de imitar las condiciones del vientre materno para calmar al bebé. ¡La de baños que habré preparado a las 4 de la mañana! Eso sí, a veces cuando sacaba al bebé de la bañera volvía a empezar a llorar…

bañera anticólicos

  • El ruido blanco: Se denomina ruido blanco a los sonidos como el de la campana extractora de la cocina, el secador, la aspiradora o el sonido de la televisión cuando se encuentra en un canal no sintonizado. Está demostrado que este tipo de ruidos favorece la relajación de bebés, adultos e incluso mascotas. En el caso concreto de los bebés, les recuerda a los sonidos que escuchaban cuando estaban en el útero y además enmascara cualquier otro ruido del entorno que pueda molestarles. La verdad es que este truco es super efectivo y no hace falta que queméis el secador. En la página web de Simply Noise podéis encontrar un reproductor de ruido blanco e incluso tienen una aplicación gratuita para Iphone.
  • Cambio de rutinas: Si los cólicos tienden a aparecer a la misma hora todos los días trata de modificar las rutinas de los bebés por ejemplo adelantando o retrasando la hora del baño, o sacándolos a pasear cuando sospeches que van a empezar los cólicos.

Y por último os dejo un par de consejos sobre lo que NUNCA hay que hacer en estos casos:

  • Nunca dejes al bebé solo llorando en otra habitación. Es posible que ninguno de estos trucos logre calmarle en un momento dado pero incluso en ese caso ten en cuenta que a veces las personas necesitamos llorar para liberar tensiones y a todos nos gusta sentirnos acompañados en los malos momentos.
  • Trata de no perder los nervios para no trasmitirle tu nerviosismo al bebé. Si ves que la situación te está sobrepasando deja al bebé en un lugar seguro y sal unos minutos a tomar el aire. Y sobre todo, nunca zarandees al bebé ya que lo único que conseguirás es aterrorizarle y además es una práctica muy peligrosa que podría causarle lesiones neurológicas e incluso la muerte.
  • No le administres ningún medicamento sin haberlo consultado antes con tu pediatra. Yo he probado los típicos remedios homeopáticos como el colimil y el colikind y en mi opinión no sólo son carísimos sino que además no sirven para nada.

Finalmente comentar que lamentablemente ninguno de estos remedios es la panacea. Al final, lo único que soluciona los cólicos de forma definitiva es el paso del tiempo. Normalmente los cólicos remiten a los cuatro o cinco meses, si no fuera así consulta con tu pediatra.

Entradas relacionadas:

Los múltiples en la cuna, ¿Juntos o separados?

Una de las preocupaciones típicas de las futuras mamás es la elección de la cuna. En caso de estar esperando múltiples, la elección implica también decidir si queremos que duerman juntos o separados. Hace unos días, una mamá de mellizas de nuestra página de Facebook estuvo pidiendo consejo sobre este tema, y así es como me vino la idea de escribir esta entrada.

Teniendo en cuenta que la relación entre nuestros múltiples comienza en el propio útero, mucho antes de su nacimiento, parece lógico que una vez que hayan nacido sigan necesitando sentir esa cercanía. De hecho, en algunos hospitales americanos es una práctica habitual poner a los gemelos prematuros en la misma incubadora, ya que diversos estudios han puesto de relieve que de esta forma crecen más deprisa y se recuperan más rápido. Otros estudios destacan también la mejora en la actividad cardiaca, una respiración más tranquila, una mayor cantidad de oxígeno en sangre, los bebés están más relajados, el desarrollo motor mejora y la proporción de ingresos hospitalarios posteriores es menor.

En el caso concreto de España, el Hospital Santa Fé de Valencia llevó a cabo una experiencia piloto en el año 2002. Los resultados evidenciaron una mejora general en el desarrollo de los bebés, así como un descenso en el nivel de ansiedad de los padres. Desde entonces dispone de incubadoras dobles y de unas cunas especiales importadas desde Suecia. Estas incubadoras se utilizan también para los trillizos recién nacidos y cuando éstos ya no caben se utiliza un sistema de rotación para que todos los hermanos puedan beneficiarse de este contacto físico. La Doctora Lola Bernabeu, jefa de la planta de Neonatología afirma al respecto que:

“Hemos descubierto que las madres siguen acostando a sus gemelos en una sola cuna después de la experiencia de la incubadora compartida. No cabe duda de que su compañía les beneficia”.

gemelos recien nacidos compartiendo cuna

Sin embargo, aunque la mayoría de los expertos están de acuerdo con los beneficios citados, otros autores consideran que el hecho de compartir cuna durante los primeros meses es un factor que aumenta el riesgo de la muerte súbita del lactante. La Doctora Helen Ball, de la Universidad de Durkham, ha estudiado en profundidad este fenómeno concluyendo que no existe un mayor riesgo por compartir la cuna los primeros tres meses, siempre y cuando los padres sigan las normas de seguridad adecuadas y eviten un aumento excesivo de la temperatura corporal de los bebés (teniendo en cuenta que ya se dan calor el uno al otro, el uso de otros elementos como los arrullos puede resultar excesivo, por ejemplo). Además, afirma que esta práctica ayuda a sincronizar los despertares de los bebés ya que fomentaría un patrón de sueño y de alimentación similar.

En mi caso, cuando recibí el alta de mi hija le pregunté directamente a la Neonatóloga acerca de la conveniencia de poner o no a mis mellizos juntos en la misma cuna y ella misma me recomendó que lo hiciera. De hecho, si investigáis un poco en los foros de Internet veréis como la mayoría de las mamás hemos optado por acostarles juntos en la cuna durante los primeros meses.

En cuanto a los aspectos prácticos, es evidente que el hecho de tener a todos los bebés en la misma cuna facilita enormemente la tarea de atenderles durante la noche, especialmente si la madre les está dando el pecho. Además, la Asociación Española de Pediatría recomienda que los bebés compartan el dormitorio con sus padres al menos durante los seis primeros meses de vida, y en la mayoría de las habitaciones resulta muy difícil tener dos cunas por una cuestión de espacio.

Por otro lado comentar también que, por norma general, no es cierta la creencia popular que afirma que el llanto de uno de los bebés perturbará el sueño de los demás. Lo cierto es que los bebés múltiples están acostumbradísimos a oír el llanto de sus hermanos y en la mayoría de los casos ni se inmutan. La verdad es que a mí me parece increíble cuando veo a uno de mis hijos berreando sin parar y al otro tan tranquilo durmiendo a su lado.

Y por último, ¿Cuándo debemos separarlos? Yo creo que eso depende de cómo sean los bebés y qué tal duerman juntos. Como norma general, será conveniente separarles en torno a los 7 meses, que es cuando empiezan a rotar sobre sí mismos y a gatear por encima del cuerpo de sus hermanos. Por otro lado, también habrá casos en los que los bebés no se encuentren cómodos durmiendo juntos desde el principio si, por ejemplo, uno de ellos se mueve mucho y despierta al otro.

Mis mellizos han dormido juntos en nuestro dormitorio desde recién nacidos y creo que para ellos ha sido una experiencia positiva, y a mí me ha resultado muy cómodo tenerlos a los dos junto a mi cama. Actualmente tienen ya 9 meses y siguen juntos, pero claro, ya gatean bastante y a veces uno de ellos se desvela y se pone a menearse en la cuna o se sube encima de la cabeza del otro. El problema es que no me cabe una cuna más grande en la habitación, y tampoco me puedo plantear llevarles a su propio dormitorio ya que aún hacen muchas tomas nocturnas y si les traslado me voy a pasar toda la noche en el pasillo yendo de una habitación a otra. Así que ese el dilema al que me enfrento, y como creo que va a ser peor el remedio que la enfermedad, me temo que de momento vamos a tener que seguir padeciendo esos pequeños inconvenientes. Aunque no duerma demasiado últimamente, al menos no tengo que levantarme de la cama para atenderlos.

Por cierto, si queréis más información, podéis leer aquí un post completísimo sobre este tema escrito por una madre de gemelos ¡por partida doble!