El lenguaje secreto de los múltiples

Hace unas semanas, mientras desayunaba tranquilamente en la cocina, empecé a oír unos sonidos extraños provenientes del dormitorio en donde había dejado tranquilamente a los mellizos en su cuna. Cuando ya estaba a punto de subir como una flecha a comprobar qué estaba pasando me dí cuenta de que no me estaban llamando a mí, sino que estaban “hablando” entre ellos. En realidad, quizá el término hablar resulte demasiado ambicioso para describir la situación, pero desde luego que se estaban comunicando entre sí.

La curiosidad me podía pero como no quería de ninguna manera arriesgarme a interrumpir la escena, en vez de aparecer por allí decidí coger el intercomunicador y espiarles a través de la cámara. Y así es cómo descubrí a mis mellizos teniendo su primera conversación; los niños se miraban, emitían sonidos guturales y reproducían sílabas tipo “da” y “ta” y se reían el uno del otro. La verdad es que estuvieron así un buen rato, por lo menos un cuarto de hora, y se les veía bastante entretenidos.

Hasta la fecha la escena no se ha vuelto a repetir. Aunque cada vez interactúan más el uno con el otro, y de vez en cuando hasta se pelean y se roban el chupete , no he vuelto a ser testigo de algo tan parecido a una verdadera conversación.  En ese momento, no pude evitar acordarme de ese vídeo tan gracioso que circulaba hace tiempo protagonizado por dos hermanos gemelos hablando en su propio idioma. Por si no lo habíais visto aún, os lo adjunto aquí. A día de hoy, el vídeo ha recibido más de 67 millones de visitas.

Resulta frecuente que los múltiples acaben desarrollando un idioma propio para comunicarse entre sí (en torno al 40% de los casos), compuesto de palabras, expresiones y gestos que sólo ellos comprenden. Este idioma propio se denomina idioglosia o criptofasia.

En este sentido, no se trata de un lenguaje que los bebés articulen para no ser entendidos por los demás, sino para satisfacer su necesidad de socialización y de interactuar entre ellos. Así, los múltiples oyen constantemente los ruidos y balbuceos de sus otros hermanos, y aprenden a reaccionar frente a ellos.

Según el Doctor Antonio Rojas, pediatra en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile “es probable que los gemelos se demoren en desarrollar el habla, y en vez de eso, ocupen señas o repetición de movimientos para expresarse, que puede ser elaborado por un hermano y luego copiado por el otro, generándose patrones”

Un caso extremo fue el protagonizado por las gemelas americanas Grace y Virginia Kennedy, retratado por el director Jean Pierre Gorrin en el documental Poto y Cabengo en 1979. Estas hermanas desarrollaron y utilizaron un lenguaje propio hasta la edad de 8 años, cuando comenzaron una terapia  para mejorar sus habilidades lingüísticas. Un análisis posterior reveló que el lenguaje estaba compuesto por una compleja combinación de inglés y alemán. En este caso, el origen de este lenguaje fue la situación familiar de las niñas, fundamentalmente por la falta de contacto e interacción con el resto de miembros de su familia, inmigrantes de origen alemán.

Debido al trabajo de sus padres las hermanas pasaban la mayor parte del tiempo al cuidado de su abuela, quien sólo hablaba alemán. Los padres, al detectar los problemas de las niñas a la hora de hablar inglés, dieron por hecho que padecían retraso mental y decidieron no mandarlas a la escuela. Las gemelas tampoco tenían contacto con otras niñas y su abuela se limitaba únicamente a atender sus necesidades físicas, y no hablaba ni jugaba con ellas. Al no tener casi contacto con el idioma inglés, ni tampoco demasiado contacto con el idioma alemán, decidieron crear su propio lenguaje para comunicarse.

En principio, la idioglosia no es más que una señal de complicidad entre los hermanos por lo que los padres no deben preocuparse, a no ser que realmente esté entorpeciendo de forma manifiesta el desarrollo normal del habla. Sin embargo, según las investigaciones de los doctores argentinos Fatone y Velloso, los múltiples que desarrollan este lenguaje propio suelen tardar más en adquirir el lenguaje de los padres.

Aquí podéis ver más vídeos de bebés gemelos hablando entre sí.

Documentos relacionados:

Tú a casa y yo a la incubadora

Cuando se tienen múltiples y los recién nacidos son ingresados en Neonatos, puede ocurrir que no todos reciban el alta al mismo tiempo. Yo recuerdo como si fuera ayer la sensación de profunda tristeza que me invadió cuando recibí el alta del hospital y salí de allí con mi niño en los brazos, dejando a mi niña ingresada.

Recuerdo esa sensación de vacío, sentir que estábamos abandonándola a su suerte, como si de alguna forma la estuviésemos traicionando al irnos a casa sin ella. Y recuerdo también la pena que sentía cuando le daba el pecho a mi hijo y me imaginaba a mi niña siendo alimentada por una fría sonda. O cuando me acostaba en la cama abrazada a mi hijo y pensaba en mi pobre hija durmiendo solita y rodeada de cables. ¡Me sentía tan culpable por no poder estar con ella haciendo las mismas cosas que con su hermano!

También me preguntaba muchas veces si, después de nueve meses juntos, no se echarían de menos entre ellos. Tengo un video de una de las ecografías 4D que me hice en el que se ve claramente que ya desde el útero interactúan entre ellos.

Si eres una mamá de múltiples, y tienes a tus bebés divididos entre tu casa y el hospital, quiero compartir contigo una serie de reflexiones para poder sobrellevar mejor esta situación:

  • Si el curso de tu embarazo permite sospechar que uno o todos tus múltiples pueden acabar en la incubadora (algo muy frecuente en caso de parto múltiple), busca un hospital que permita el acceso a ambos padres durante las 24 horas, sin ningún tipo de restricción. Eso te facilitará conciliar el cuidado de los peques que tienes en casa con las visitas a los peques que tienes en el hospital. En una situación tan estresante lo último que necesitas es tener que ceñirte a un horario de visitas.
  • No te sientas culpable por no poder pasar tanto tiempo en la incubadora como otras mamás. Al fin y al cabo ellas sólo tienen un bebé, y tú tienes que cuidar de dos (o más), así que tendrás que dividir tu tiempo como buenamente puedas.
  • Si eres primeriza como yo, el primer peque que te lleves a casa te servirá de entrenamiento para el cuidado de los que vengan después. Nosotros siempre comentamos en broma que el niño nos sirvió de conejillo de indias, ya que la mayoría de los típicos errores de padres novatos los tuvo que padecer él solito. Cuando llegó a casa su hermana ya teníamos casi dos meses de experiencia en el cuidado de bebés, algo que no parece gran cosa pero teniendo en cuenta que nuestra experiencia previa era nula la diferencia es bastante notable.

gemelos mellizos incubadora doble

  • Aprovecha para conocer y disfrutar del peque que tienes en casa, ya que cuando los tengas a todos contigo te será muy difícil poder dedicarles un tiempo en exclusiva, al menos durante los primeros meses.
  • Aprovecha también la experiencia de los primeros días para analizar de forma realista las necesidades que tendrás cuando tengas a todos tus múltiples en casa. ¿Un bebé gasta más pañales de lo que esperabas? ¿Los chupetes que has comprado no parecen suficientes para todos? ¿La bañera que compraste en la práctica resulta incómoda? Este es el momento idóneo para solventar esos pequeños problemas.
  • Si has optado por la lactancia materna, utiliza al peque que tienes en casa para estimular la producción. Ofrécele el pecho con mucha frecuencia y práctica el contacto piel con piel para favorecer la liberación de oxitocina. También puedes aprovechar mientras está mamando para sacarte la leche del otro pecho y llevársela a tu peque al hospital. Así aprovecharás mucho mejor el tiempo ya que la lactancia en estas condiciones puede hacerse muy pesada.
  • No te sientas culpable por abrazar, bañar, besar, acariciar o jugar con el peque que tienes en casa. Al fin y al cabo eres su madre, hacer todas esas cosas es tu trabajo, y ya verás como pronto podrás hacerlo también con sus herman@/s. Para reforzar el vínculo que tienes con el peque que está en la incubadora te animo a practicar el método canguro. No sólo le ayudarás a recuperarse más rápido, sino que tú también te sentirás mucho mejor.
  • Llora todo lo que necesites, desahogarte te hará sentir mucho mejor y te permitirá coger fuerzas. ¡Cuando tengas a todos tus múltiples en casa no vas a tener tiempo ni para llorar!

Y sobre todo se optimista y ten presente que esta situación es temporal, en un par de semanas estaréis todos juntos en casa, empezará tu nueva vida como multimadre, y con el tiempo esta situación no será más que un desagradable recuerdo.

Documentos relacionados:

Lo que hay que oir…¡Por tener múltiples!

Antes de tener a mis peques multimadre enfadadajamás hubiera adivinado que una pareja de mellizos pudiera llamar tanto la atención por la calle. La verdad es que a veces nos sentimos un poco “monos de feria”, que diría la Esteban. Podría entender tanta sorpresa si fueran cuatrillizos o quintillizos. ¡Con la cantidad de mellizos que hay!

Pero el hecho es que  constantemente la gente se nos queda mirando y hasta hacen comentarios al respecto sin el menor disimulo, y debo decir que aunque por lo general son positivos, hay mucha gente que es bastante descarada, por no decir maleducada. Todavía recuerdo, con bastante cabreo, a una chica con la que me crucé en el Corte Inglés, se me quedó mirando y soltó ¡Qué horror! Y lo peor es que el comentario le salió del alma.

En realidad, debo admitir que por lo general la gente es muy amable, se acercan a nosotros y nos piden permiso para verlos. Muchas de esas personas suelen ser emocionadísimas futuras abuelas de mellizos, u otras mamás de múltiples que nos ofrecen un rato de charla agradable y nos cuentan su experiencia.

A veces me pasan cosas muy curiosas, como un señor muy mayor que me paró el otro día por la calle para enseñarme una foto en blanco y negro antiquísima, en donde salía él con su hermano gemelo, ambos idénticos y vestidos de cura ya que según me contó cuando les tomaron la foto estaban estudiando en un seminario. Me quedé con ganas de saber si los dos colgaron el hábito.

También suele ser llamativa la reacción de algunos camareros cuando tratamos de pedir una mesa en un restaurante. Si bien algunos nos miran con simpatía, otros murmuran algo así como “Mmm.. pues no se si vamos a tener espacio suficiente para meter el carrito…” mientras observan temerosos una mesa vacía junto a la cual hay un fantástico hueco en el que cabría un carrito de cuatrillizos. No sea cobarde y dígame la verdad, a usted lo que le pasa es que le da pánico que las dos criaturitas se pongan a berrear a la vez mientras el resto de sus clientes abandonan el restaurante en estampida.

Sin embargo, los comentarios más típicos suelen ser los siguientes:

  • Los cotillas: Esta es mi pregunta favorita y la más frecuente con diferencia. “¿Son naturales?” No señora, son artificiales pero están tan bien hechos que parecen de verdad, y la ventaja es que cuando me canso de ellos los puedo desconectar. Y puestos a compartir intimidades entre desconocidas, ¿Usted practica el sexo anal con su marido?.
  • Los sorprendidos: “¡Son dos!”.  Este comentario es muy típico también. Ya decía yo que oía mucho follón en casa últimamente.
  • Los preocupados: “¡La niña es mucho más pequeña que el niño!” Pues  sí, mi hija tuvo un problema durante el embarazo y nació con apenas un kilo pero, ¿Realmente es necesario que comparta la historia clínica de mi hija con todos los desconocidos que me interrogan por la calle?.
  • Los decepcionados: “Pues no se parecen…”. Vaya, pues es verdad, voy a tener que hacerles la prueba de ADN a ver si realmente son hermanos, no vaya a ser que sólo coincidieran en mi útero por pura casualidad.
  • Los partidarios del control de natalidad: “¡Qué suerte, niño y niña!, Ya pararás ¿no?” Pues, en realidad, estoy deseando tener otro… “¿Y si te vuelven a salir mellizos?” La verdad es que no se me había ocurrido, pero dicho así suena como una especie de maldición.
  • Los criticones: “¿Son dos niños, no? ¿Ah no? Como la niña no lleva pendientes…” Supongo que el hecho de que vaya vestida de rosa y lleve un chupete rosa con un nombre de niña grabado no significa nada para usted.
  • Los escépticos: “¿No les vas a dar un biberón? ¡Se quedarán con hambre! No puedes tener leche para los dos” Vale, lo confieso, soy una vaca lechera disfrazada de ser humano y le agradezco infinitamente su preocupación por la correcta nutrición de mis terneritos.

Y lo más surrealista que me ha pasado últimamente me ocurrió mientras paseaba al perro con el carrito de los peques y una señora que me miró con cara de desaprobación y me dijo “¡Estás ocupando toda la acera!”. Lo más curioso de todo el asunto es que la acera en cuestión tiene más de diez metros de ancho, y además la buena señora iba paseando con otras cuatro buenas señoras más, todas ellas cogidas del brazo y ocupando bastante más acera que nosotros.

Si os habéis reído con este post os invito a que visitéis estos enlaces en donde podréis leer otras experiencias de multimadres víctimas de opinólogos anónimos:

 

Entradas relacionadas:

Aquí empezó todo…

Yo nunca creí en la existencia de eso que llaman reloj biológico, y ni siquiera me gustaban mucho los niños. Hasta que un día se me despertó el instinto maternal de repente, como si hubiera cogido un virus. ¡Ya eran ganas de complicarme la vida con 27 años! Pero la naturaleza es muy tozuda y aunque durante semanas estuve convencida de que se me pasaría con el tiempo, finalmente tuve que rendirme ante la evidencia; estaba deseando ser mamá y más me valía hacer algo al respecto.

Ahí empezó un larga carrera de obstáculos que duró tres años. Durante todo ese tiempo mitigué la ansiedad devorando toda la información sobre maternidad y crianza que caía en mis manos. Me convertí en una experta en embarazo, lactancia, rabietas, sueño infantil, alimentación…

Finalmente nuestra paciencia se vio recompensada, ¡Y por partida doble! Después de un embarazo bastante difícil, que tuve que pasar en reposo casi desde el primer día, en agosto de 2011 por fin pude conocer a mis mellizos, niño y niña. Tan pequeñitos, prematuros, metidos en una incubadora llenos de aparatos, pero tan bonitos y sobre todo…¡Tan míos!

Aunque pude llevarme a mi hijo a casa cuando me dieron el alta, mi hija tuvo que estar ingresada en Cuidados Medios durante seis semanas más. Pero desde que llegó a casa ya no nos hemos vuelto a separar. Cuando finalizó mi baja maternal decidí pedirme una excedencia para poder dedicarles todo mi tiempo, ¡No quiero perderme nada! Cada día me despierto con dos caritas sonrientes a mi lado que me recuerdan que soy inmensa y doblemente afortunada, mientras afronto el mayor reto de mi vida; criarles con todo el amor, empatía y respeto que se merecen, respetando su ritmo y disfrutando de cada pequeño avance. ¡Qué difícil es estar a la altura de algo tan grande!

Y así es como empezó mi incursión en el fascinante mundo de la multimaternidad, camino en el que os invito a acompañarme a través de la lectura de este blog. Bienvenidos y gracias por visitar mi pequeño ciber rincón.

mellizos jugando a la pelota

Mis mellizos con 13 meses practicando sus aficiones favoritas; jugar con la pelota y mirarse los pies

Entradas relacionadas: