La desgraciada historia de las quintillizas Dionne

Hace una semanas, hablando del tema de la cigosidad, hacíamos referencia a las hermanas canadienses Dionne, por tratarse del único caso documentado de quintillizas idénticas así como el primer caso de quintillizos que hubieran sobrevivido hasta la edad adulta.

En el año 1934 Canadá sufría una dura recesión económica y muchas familias estaban siendo castigadas por el hambre y el desempleo. En este contexto, un lunes 28 de mayo vinieron al mundo, -sietemesinas y con la asistencia del Dr. Allan Roy Dafoe y dos parteras-, las hermanas Annette, Cecile, Emilie, Marie e Ivonne. Las hermanas Dionne nacieron en un entorno rural en la ciudad de Corbeil (Ontario), hijas de un matrimonio pobre, propietario de una granja y que ya contaba con otros cinco hijos.

quintillizas Dionne y su madre

Fuente: Blog Ajiruland

Los bebés nacieron tan pequeños que cabían en la palma de una mano y, dada la ausencia de medios técnicos, se les colocó en una cesta de mimbre rodeadas de botellas calientes. Más tarde, un periódico obsequió a la familia con una incubadora.

Así, rápidamente las agencias de noticias difundieron el caso y cuando habían transcurrido apenas dos días después del parto, los padres recibieron una propuesta económica para exhibir a las criaturas en la Feria Internacional de Chicago. Una semana después los Dionne ya habían firmado el contrato. Sin embargo, el Dr. Roy rápidamente mostró su oposición, ya que las niñas eran muy pequeñas y estaban muy débiles, ni siquiera eran capaces de abrir aun los ojos.

Unos meses después del nacimiento, el Gobernador Mitchell Hepburn decidió retirarle la custodia de las niñas a la familia Dionne, dejándolas a cargo del Dr. Dafoe. Así, se construyó un hospital especialmente para ellas bautizado como “Quintland”, situado justo enfrente de la casa de sus padres. Las niñas se pusieron bajo la supervisión de varias enfermeras, y algunas vecinas les fueron llevando leche materna, y así fue como consiguieron sacarlas adelante.

hospital quintland quintillizas dionne

Vista del hospital. Fuente: Quintland.com

Desde entonces la vida de las quintillizas fue totalmente mercantilizada. Muchos curiosos empezaron a acudir a Quintsland para observar a los bebés a través de un ventanal. Más tarde, en el lateral de Quintland había una zona ajardinada en donde las niñas salían a jugar dos veces al día. Diariamente acudían más de 6000 turistas a observarlas. Se calcula que sólo durante el primer año el Gobierno canadiense ingresó más de 51 millones de dólares gracias al turismo, y Quintland pasó a ser la atracción turística más visitada del país, por encima incluso de las cataratas de Niágara. En el pueblo empezaron a aparecer moteles, gasolineras y restaurantes de comida rápida destinados a atender las necesidades de los turistas. Por su parte, el Dr. Defoe acabó cegado por la avaricia, lucrándose con la venta de los derechos de las imágenes de las niñas y con los derechos de autor de los libros que escribió.

visitantes quintillizas dionne quintland

Hordas de visitantes haciendo cola para ver a las quintillizas. Fuente: Quintland.com

Pronto se generaron todo tipo de productos de merchandising en torno a la vida de las quintillizas como camisetas, postales y muñecas. El padre de las niñas montó una tienda de recuerdos en la que uno de los productos más vendidos eran unas piedras de su granja que supuestamente servían para potenciar la fertilidad. Las hermanas incluso protagonizaron varias campañas publicitarias para marcas como Palmolive o Colgate, obras de teatro y películas de Hollywood.

campañas publicidad quintillizas dionne

Campañas publicitarias protagonizadas por las quintillizas. Fuente: Blog Ajiruland

Años más tarde la familia Dionne entabló una batalla judicial para recuperar la custodia de las niñas alegando que estaban siendo sometidas a un maltrato psicológico por parte del Dr. Dafoe. Ciertamente, la vida de las niñas era de todo menos feliz. Tenían prohibido abandonar el hospital, por lo que no tenían amigas y apenas ningún contacto con el mundo exterior. Además, nadie -ni siquiera sus padres- podía tomarles fotos ya que los derechos fueron comprados por el periódico The Sun. También tenían prohibido ser besadas o abrazadas, y se les obligaba a hablar en inglés, ignorando sus raíces francófonas.

En 1941 la familia Dionne recuperó la tutela de las niñas, que con 9 años regresaron con su familia, y la fundación Dionne construyó para ellas una casa de 20 habitaciones. Sin embargo, a tenor de los libros que se escribieron más tarde, su calidad de vida tampoco mejoró demasiado. La vida de las niñas transcurrió rodeada de acusaciones de malos tratos e incluso abusos sexuales por parte de su padre. Cuando cumplieron 18 años todas ellas abandonaron la casa familiar y cortaron la relación con el resto de la familia.

En 1954 Emilie falleció ahogada debido a un ataque de epilepsia mientras estudiaba para meterse a monja. Marie tuvo hijos y se divorció, falleciendo en 1970 por un derrame cerebral a la edad de 36 años. Las tres hermanas supervivientes decidieron volver a vivir juntas.

Dado que las quintillizas nunca tuvieron acceso a todo el dinero que habían generado, en 1998 las hermanas supervivientes demandaron al Gobierno de Ontario, recibiendo una compensación de 4 millones de dólares cada una. Yvonne trató de meterse a monja sin éxito y falleció en el año 2001. Por su parte, Cecile y Anette, ambas casada y divorciadas, fallecieron en febrero de 2012.

Si queréis saber más sobre esta sobrecogedora historia, os invito a ver el largometraje canadiense “Million dollar babies”, que cuenta la historia de las hermanas Dionne. La película, rodada en 1994 y protagonizada por Beau Bridges, está basada en la novela “Time of their lives-The Dionne Tragedy”. En este enlace podéis disfrutarla en español:

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7 cosas que me hubiera gustado saber antes de convertirme en multimadre

El otro día estuve reflexionando acerca de todo lo que he aprendido este último año. Cómo he comentado alguna vez, antes de embarcarme en esta maravillosa aventura no tenía demasiada idea acerca del cuidado y la evolución del bebé. Algunas de las cosas que han ocurrido eran de esperar, otras me han sorprendido gratamente y algunas otras directamente me han defraudado o me han hecho sentir frustrada en algún momento. Por ello he pensado en escribir una entrada acerca de todas aquellas cosas de la multimaternidad que me hubiera gustado saber antes de ser madre. Ahí va:

1. Ya no serás anónima nunca más.

Aunque no te hayas casado con un deportista de élite, ni el papá de tus criaturas sea un actor de Hollywood, el hecho de ser multimadre o multipadre te convierte automáticamente en una celebrity, al menos a nivel local. ¡Y es que los bebés múltiples, por alguna razón que aún no he sido capaz de averiguar, llaman muchísimo la atención! Esto significa que la gente te mirará por la calle, se acercará sin ningún disimulo a mirar a tus bebés de cerca para verificar que no sean extraterrestres, harán comentarios al respecto enfrente de tus narices y en algunos casos incluso te darán el pésame. La mayoría de los comentarios que recibas serán pretendidamente amables, otros no lo serán tanto y algunos estarán directamente fuera de lugar. Sin embargo, lo que es seguro es que llamarás mucho la atención por la calle, así que prepara tu mejor sonrisa y oigas lo que oiga no dejes que te afecte.

Si quieres sabes más sobre este tema, te invito a leer nuestro post sobre lo que hay que oír…¡Por tener múltiples! La buena noticia es que, según otras multimadres con más experiencia que yo, esta fama recién adquirida sólo dura un par de años, hasta que los niños dejan de ir en una silla doble de paseo (o triple). Aunque no estoy segura de que este sea el caso de los gemelos o trillizos idénticos, seguro que estos recibirán muchísimos comentarios a lo largo de su vida.

2. Tus múltiples (seguramente) tardarán unos meses en relacionarse entre sí.

Este ha sido uno de mis grandes descubrimientos como multimadre. Antes de tener a mis bebés reconozco que tenía una imagen muy idílica al respecto; me los imaginaba durmiendo abrazados en la cuna, buscándose con la mirada el uno al otro nada más despertar, tomando pecho cogidos de la mano… Y nada más lejos de la realidad, al menos durante los primeros meses en los que se ignoraban el uno al otro un 98% del tiempo, a pesar de pasar el día juntos e incluso compartir la misma cuna. Así, no fue hasta los seis o siete meses cuando empezaron a ser realmente conscientes el uno del otro y empezaron a interactuar entre sí. Incluso hoy en día, con 13 meses, muchas veces juegan por separado y se ignoran mutuamente.

Sin embargo he de decir también que son inseparables; a veces juegan, otras veces se pelean e incluso a veces compiten el uno con el otro por la atención de mamá. Pero de lo que estoy segura es de que no sabrían vivir el uno sin el otro. Y yo he sigo una testigo privilegiada de cómo han ido construyendo poco a poco su relación, ¡Y ha sido precioso!. Así que si eres una futura mamá de múltiples no esperes que tus bebés se relacionen entre ellos desde el primer día, apenas acaban de aterrizar al mundo y están muy ocupados descubriendo todo lo que les rodea, pero ya verás como dentro de un par de meses serán uña y carne.

gemelos mellizos jugando

3. Por mucho que te esfuerces, muchas veces no podrás evitar que lloren (a la vez).

Algunas veces ni siquiera sabrás a cual  consolar primero o te desesperarás intentando consolar a los dos a la vez. Antes de ser madre pensaba que si criaba a mis mellizos de forma respetuosa y atendía sus necesidades con rapidez apenas llorarían. Y bueno, es posible que gracias a esto lloren menos que otros niños (que tampoco lo se), pero el hecho es que de vez en cuando lloran desconsolados y a veces me hace sentir frustrada no poder consolarles a pesar de mis besos y abrazos, sobre todo últimamente cuando me piden imposibles como querer comerse la comida del perro o intentar agarrar un cuchillo.

Supongo que a ninguna madre del mundo le gusta ver sufrir a sus hijos, pero creo que a veces es inevitable ya que el llanto es su forma de expresarse, sobre todo ahora que son tan pequeños y aún no saben transmitir sus necesidades hablando. Así que, cuando ocurre, una no puede hacer más que acompañarles en su sufrimiento y ayudarles a desahogarse, y si lloran los dos a la vez y estás sola con ellos, tratar de atenderles a los dos como buenamente puedas. Al fin y al cabo, ¡Las multimadres también somos humanas!.

4. Sincronizar sus ritmos en la medida de lo posible te facilitará enormemente la vida.

Para mí, que estoy sola en casa con ellos durante el día, esta es una regla de oro que trato de cumplir escrupulosamente. Para poder apañarme bien con ellos y simplificar la logística intento que lo hagan todo a la vez y que siempre estén juntos en el mismo espacio para poder vigilarles sin volverme loca. Un tema fundamental es el sueño, trato de que ambos hagan las mismas siestas a la vez y a la misma hora, porque si no organizarme sería imposible y no podría descansar ni un solo minuto. Así que lo hago es acostarles a los dos a la vez en cuanto uno de los dos tiene sueño, y despertar al segundo mellizo en cuanto se despierta el primero. El hecho de que duerman juntos ayuda mucho. También les doy de comer a la vez, una cucharada a uno y otra a su hermano.

Si no lo hiciera así me encontraría con situaciones como que uno de ellos sigue durmiendo la siesta de la mañana mientras que el otro ya quiere comer y tendría que darles de comer por separado, lo que me llevaría el doble de tiempo y además no podría vigilar al primero mientras doy de comer al segundo. Supongo que esta es una norma cuyo cumplimiento se va complicando a medida que se hacen mayores y más independientes pero de momento me funciona bastante bien.

5. Compartieron útero pero no son iguales.

Esto está intrínsecamente relacionado con el postulado anterior. El hecho de que sean múltiples no implica que tengan las mismas necesidades ni los mismos gustos. Y esto, aunque inevitable, complica un poco las cosas. A mí me pasa por ejemplo con las comidas. A mi hija le gustan muchas más comidas que a mi hijo, lo que implica que por ejemplo cuando le preparo un gazpacho tengo que preparar también una alternativa para su hermano. En cambio, a mi hijo le encanta la piscina pero mi hija enseguida tiene frío y quiere salir lo que implica que, si estoy sola con ellos, tengo que sacarles a los dos de la piscina. Supongo que es el precio que hay que pagar por tener un compañero de juegos de la misma edad.

6. Haz acopio de chupetes.

Si has decidido que tus hijos usen chupete te aconsejo que te aprovisiones de existencias como si fueran a dejar de fabricarlos mañana. ¡No te imaginas la cantidad de chupetes que una multimadre tiene que buscar una y otra vez a lo largo del día! Y siempre están escondidos en los lugares más inimaginables. Esta actividad se hace especialmente intensa cuando los bebés pasan por esa fase en que descubren que son capaces de tirar cosas, y se dedican a lanzarlos una y otra vez y cuanto más lejos mejor. Pero claro, a los cinco minutos ya están llorando porque no encuentran su chupete. Desde aquí aprovecho para proponer que el lanzamiento del chupete sea considerado una disciplina olímpica. ¡Tengo dos futuros campeones en casa desperdiciando su talento!

chupetes padres

7. Olvídate de ser una persona puntual y ordenada.

Prioriza aquellas tareas que te garanticen la supervivencia doméstica. Cuando una se convierte en multimadre, llegar con puntualidad a una cita se convierte en poco menos que una utopía. Antes de tener a mis hijos pensaba que todo esto no era más que una cuestión de organización, y que con una planificación adecuada podría llegar más o menos a todo. ¡Error! Generalmente el nivel de desorden e impuntualidad es proporcional al número de múltiples. La puntualidad en sí para mi es un misterio, hay veces que empiezo a prepararles apenas una hora antes y llego puntual, y otra veces les preparo con más de dos horas de antelación y llego con retraso. Y es que cuando eres multimadre la vida se llena de sorpresas y, sobre todo, de imprevistos de última hora. Así que te aconsejo minimizar tus expectativas al respecto y conformarte humildemente con haber hecho todo lo posible por haber llegado puntual. La mayoría de la gente lo entenderá (y si no lo entienden invítales a pasar un día en tu casa con tus múltiples).

La misma consideración es aplicable a la intendencia doméstica. Olvídate de tener la cocina impoluta, la ropa perfectamente planchada y ordenada y la cena preparada. A partir de la llegada de tus múltiples la colada se acumulará sin piedad, y la cocina aparecerá constantemente llena de cacharros por mucho que te esfuerces. Confórmate con mantener un nivel de salubridad adecuado y con encontrar un hueco para ducharte todos los días. Y si te sobran diez minutos, ¡Descansa! Necesitarás todas tus energías para cuidar de tus múltiples. No te sientas culpable (ni dejes que te lo hagan sentir), rebaja tu nivel de exigencia y ocúpate de lo importante: ¡Disfrutar de tus hijos! Ya vendrán tiempos mejores para volver a ser puntual y ordenada cuando crezcan, pero los primeros meses de tus hijos no volverán nunca.

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¿Las multimadres somos super madres?

Hace unos días leí un post en el blog Mummy from the heart (@michelletwinmum) que habla acerca de cómo las multimadres somos en ocasiones consideradas en nuestro entorno como super heroínas, y el post me gustó tanto que no he podido resistirme a traducirlo.

La autora del post es madre de 4 hijos, dos de ellos gemelas y escribe en el blog Double Troubled (@trouble_doubled).

“Desde que tuve a las gemelas he notado una tendencia creciente a pedirme consejos de crianza por parte de la gente que me rodea, así como gente que me dice que debo de ser una Superwoman disfrazada. Esto se me hace un poco extraño. Nunca antes había sido considerada como un oráculo de la maternidad o una superheroína. ¿A qué se debe este cambio? Creo que se debe al hecho de tener gemelas, además de otros dos niños, y por ello la gente piensa -acertada o equivocadamente- que de repente me he convertido en la madre a la que todos deben pedir consejo en el parque.

No puedo ser la única madre de gemelos que opina que esta situación es un poco fraudulenta. Sí, las madres de múltiples tendemos a juntarnos entre nosotras y hablar de cosas que las mamás de un solo niño no podrían comprender. Aunque puede haber algo de verdad en esto, definitivamente me guardo de decir cosas como que desde que tengo gemelos puedo lidiar con cualquier cosa, porque no es cierto.

Desde fuera, las madres de múltiples parecemos un grupo aterrador. En internet hemos sido acusadas de considerarnos superiores a otros padres. Una vez más, esto no es cierto. Lo que sí que es verdad es que nuestras capacidades paternales se han visto puestas a prueba un poco más duramente que en el caso de otros padres, y todavía no hemos perdido la sonrisa. Ello origina un incremento de nuestra confianza en nosotros mismos, y un entendimiento mejor de nuestras limitaciones. Esto puede hacer que seamos percibidos en apariencia como muy seguros de nosotros mismos, algo que puede resultar atractivo para aquellos faltos de seguridad en algún aspecto de su paternidad. Puede. No soy psicóloga.supermadre de gemelos mellizos trillizos

Como multimadre, me siento intimidada por otras madres de múltiples. Sí, he llevado a cabo un embarazo doble a término con dos bebés de más de tres kilos, lo que sin duda requiere una cierta resistencia física, si no mental. Pero no he pasado por muchos de los problemas que otras multimadres han tenido que afrontar, ni mis bebés han nacido de forma prematura. En mi grupo de multimadres, hay mujeres que han tenido gemelos después de pasar por tratamientos de fertilidad durante años, y una madre cuyos bebés nacieron tan prematuros que fueron desahuciados por los médicos. Ahora están gateando felices pero, créeme, ¡No hagas enfadar a esa madre! Una amiga mía llevo a término un embarazo de gemelos sabiendo que uno de ellos moriría poco después de nacer. Continuó con el embarazo para salvar al otro gemelo sano. No entiendo como lo superó, y afortunadamente jamás tendré que comprenderlo.

Y no hay que olvidar a esos padres múltiples. Puede que mi marido no haya llevado a los bebes en su vientre ni haya dado a luz, ni haya tenido que pelear en medio de la noche para establecer una lactancia doble, pero ha cambiado numerosos pañales, ha empujado ese carrito doble hasta el colegio y de vuelta a casa para que yo pueda recuperar un poco de sueño, y se ha involucrado profundamente en cualquier otra tarea que haya tenido que acometer. Él es tan super héroe como podría serlo yo y sin embargo nadie le pregunta acerca de sus habilidades paternales y su sabiduría.

A pesar de nuestra fortaleza y coraje como padres, las madres y padres múltiples no somos especiales. No tenemos visión de Rayos X ni brazos elásticos (aunque en ocasiones ayudaría) más que cualquier otro padre. Simplemente, somos seres humanos que hemos tenido que afrontar un reto paternal un poco especial, algo que le podría pasar a cualquier, incluso a Superwoman.”

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Mi primer aniversario como (multi)madre

Recién aterrizada de vacaciones, el jueves pasado fue un día muy especial para mí ya que mis mellizos cumplieron su primer año. Parece un tópico eso de que crecen tan rápido que apenas te das cuenta, pero es completamente cierto. Hace ahora un año eran unos bebés diminutos cuya vida consistía básicamente en comer y dormir, y ahora son dos bebés inquietos que no paran de jugar, se ponen de pie, trepan para subirse a los muebles y ya amenazan con dar sus primeros pasos.

tartas primer cumpleaños gemelos mellizos

Han pasado tantísimas cosas en estos 365 días que incluso me cuesta recordar con nitidez algunos momentos. Si tuviera que definir en una sola palabra mi primer año como madre diría que ha sido intenso, o más bien intensivo, ya que cuidar de dos bebés durante 24 horas al día es bastante agotador. Pero, por otro lado, creo que se me ha dado mejor de lo que yo esperaba teniendo en cuenta que mi experiencia previa en el cuidado de bebés era nula.

Uno de mis primeros y mejores recuerdos fue durante el parto, cuando pusieron a mi hijo sobre mí mientras sacaban a mi niña. Entonces, él alargó la mano y me cogió la nariz. No puedo describir con palabras la mezcla de emoción y ternura que sentí en aquellos momentos, de pronto sentí un enamoramiento tan intenso que me hizo llorar, y a la vez me sentí abrumada por la enorme responsabilidad que se me venía encima. ¿Sabría cuidarlos bien? ¿Estaría a la altura? Y al final resultó que era cierto, que la maternidad es algo eminentemente instintivo, y la primera vez que cogí en brazos a mi pequeñísimo hijo de apenas dos kilos sentí que llevaba toda la vida haciéndolo.

Recuerdo también la primera vez que me dejaron ver a mi hija cuatro días después del parto. Con tan sólo un kilo de peso, metida en su incubadora y rodeada de tantos cables, en apariencia tan delicada pero sin embargo tan luchadora. Se la veía tan larga y tan delgadita pero con una cara preciosa, parecía una pequeña princesa atrapada en una urna de cristal. Le pedí a la enfermera que la sacara, la abracé y lloré durante un buen rato, lágrimas de pena por verla en esa situación, pero sobre todo de alegría y de alivio, ¡Estaba viva y estaba sana!

Tampoco puedo olvidar ese maravilloso 20 de septiembre cuando mi hija recibió al fin el alta y pude llevármela a casa con nosotros. Ese fue el día en que empezó realmente mi nueva vida como multimadre, y se acabó el tormento de tener mi corazón constantemente dividido en dos. La primera vez que ví a mis hijos dormir juntos en la misma cuna también fue un momento memorable, me lo había imaginado tantas veces que ni siquiera me parecía real.

mellizos gemelos durmiendo abrazados

Mis mellizos durmiendo la siesta abrazados hace un par de semanas

Sin duda, esos fueron los momentos más especiales, aunque creo que este último año he sentido más emociones que durante el resto de mi vida. He reído viendo sus primeras trastadas, he llorado de impotencia cuando no podía calmar sus cólicos, me he sorprendido con la aparición de sus primeros dientes, me he agobiado tratando de conciliar el cuidado de mi hijo con las visitas diarias al hospital para ver a su hermana, me he emocionado con cada gesto de complicidad que se hacen el uno al otro, he sentido frustración por todos los obstáculos que he tenido que superar para establecer la lactancia (y he sentido el orgullo de haberlos superado todos), he padecido el agotamiento de tantas noches sin dormir, he gozado de la felicidad de despertarme abrazada a mis dos pequeñines, he sentido el miedo y la incertidumbre por el estado de salud de mi hija y la pena de tener que dejarla ingresada en el hospital mientras los demás nos íbamos a casa.

Por tanto, ha sido un año agridulce pero sin duda el balance es claramente positivo, y las pocas cosas malas que han ocurrido quedarán enterradas para siempre en el fondo de mi memoria como algo anecdótico. Nunca me alegraré suficiente de haber solicitado una excedencia para cuidar de mis hijos, a pesar de que sin duda tendrá consecuencias negativas sobre mi carrera profesional. Todo este tiempo que hemos compartido no tiene precio y a pesar de que al principio temía agobiarme por estar todo el día en casa sola con los niños, al final todo ha sido mucho más fácil de lo que yo pensaba. Ahora mismo ni siquiera imagino el momento de separarme de ellos.

Durante este año he aprendido muchísimo acerca del cuidado del bebé, he conocido todo tipo de artículos de puericultura que ni siquiera imaginaba que existieran y he contactado con otras madres a través de internet para intercambiar experiencias. Y, sobre todo, he aprendido muchísimo sobre mi misma, conociendo habilidades que no sabía que tenía, y también otros defectos que me gustaría no tener. Me gustaría ser una madre perfecta pero por desgracia tan solo soy una madre humana más. Pero prometo intentar hacerlo mejor cada día, ya que mi nueva carrera como madre no ha hecho más que empezar. Gracias G. y C. porque vuestro amor me hace mejor persona.

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¿Sabías que…? El encuentro mundial de múltiples en Twinsburg

A lo largo del planeta se organizan numerosos festivales dedicados al mundo de los múltiples. El más conocido de todos tiene lugar cada año en Twinsburg (literalmente, la ciudad de los gemelos), en Ohio (Estados Unidos). Este evento llamado “Twins Days” se celebra cada año el primer fin de semana de agosto. El primer encuentro tuvo lugar en 1976 con sólo 37 pares de gemelos y ha ido creciendo cada año hasta llegar a ser el mayor encuentro mundial de múltiples, con más de 3000 asistentes de distintos países.

encuentro mundial multiples twinsbourg gemelos mellizos trillizos

Fuente: www.soho.com/com

El festival de Twinsburg acoge a gemelos, mellizos, trillizos, cuatrillizos y hasta quintillizos de todas las edades; podemos encontrar desde recién nacidos hasta octogenarios y para muchos se ha convertido en una verdadera tradición familiar. Se celebran bailes, rifas, karaokes, un torneo de golf, un desfile, juegos para niños, un concurso de talentos y durante una fiesta se eligen a los hermanos que serán los reyes del festival ese año.

El año pasado el tema central del festival fue el circo y se registraron más de 1700 pares de gemelos, muchos de ellos disfrazados de payasos, malabaristas…etc. El festival de 2012 se celebrará del 3 al 5 de agosto y estará dedicado a los super héroes.

gemelos domadores twinsburg

Los hermanos Steve y Jeff Naggel llevan 24 años acudiendo al festival

En los últimos años, este festival también ha atraído la presencia de numerosos científicos que estudian la influencia de los genes y el entorno en el comportamiento humano y en relación con distintas enfermedades. Aunque tienen prohibido contactar directamente con los participantes, no faltan voluntarios para la recogida de datos en los laboratorios montados al aire libre. Se realizan estudios sobre la ansiedad, el reuma, la diabetes, el envejecimiento, el cáncer, la alopecia o incluso estudios sobre biometría patrocinados por el FBI.

El pueblo de Twinsbourg  fue fundado en 1817 y recibió ese nombre gracias a sus futwinsburg foto antiguandadores, dos gemelos idénticos llamados Moses y Aron Wilcox. Procedentes de Connecticut,  en 1819 adquirieron 4000 acres de tierra y pusieron a la venta pequeñas parcelas a bajo precio con el objetivo de atraer nuevos habitantes. También ofrecieron ceder de forma gratuita 6 acres de tierra para construir una plaza pública, así como 20 $ para comenzar un nuevo colegio, si las autoridades accedían a cambiar el nombre del pueblo, que por aquel entonces se llamaba Millsville.

Dicen que estos dos hermanos se parecían tanto que sólo sus amigos más íntimos podían distinguirlos. Además, las vidas de ambos estuvieron llenas de paralelismos; trabajaron juntos, se casaron con dos hermanas, tuvieron propiedades en común, tuvieron el mismo número de hijos, contrajeron la misma enfermedad y murieron con horas de diferencia. Y por supuesto, fueron enterrados juntos en la misma tumba en el cementerio de Twinsbourg.

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El Bugaboo Donkey: un gran carro gemelar con unas ruedas defectuosas

Estimados Señores de Bugaboo:

Cuando vi el carro por primera vez aún no había salido al mercado en España y la verdad es que leyendo las reseñas en los blogs quedé fascinada. Era justo lo que yo estaba buscando, un carro en el que pudiera llevar a mis mellizos uno al lado del otro pero que fuese relativamente estrecho, fácil de llevar y cómodo para los niños, y que sirviera desde que son recién nacidos hasta los 2 o 3 años.

Sin embargo, reconozco que nuestra relación no empezó con buen pie ya que me costó una discusión con mi madre, quien generosamente se ofreció a regalarnos el producto en cuestión, e insisto en lo de generosamente ya que no es un carro precisamente barato. Resultó que mi madre se empeñó en reservarlo en el Corte Inglés ya en febrero de 2011, siendo que el carrito no llegaba al mercado español hasta el mes de mayo. Yo no estaba ni de tres meses y la verdad es que me pareció la típica exageración de mi señora madre. El tiempo le dio la razón y yo tuve que agachar las orejas y disculparme ya que nos pusieron en lista de espera para…¡Principios de julio!

Sin embargo, decidí apartar mis temores a que el parto se adelantase demasiado (algo previsible en un embarazo gemelar) y me viese con bebés y sin carrito y verlo por el lado positivo, ¡Yo era una de las primeras clientas que había entrado en el selecto club de los futuros propietarios del Bugaboo Donkey!. Mi ilusión se tornó en estupefacción cuando llegó el carro a mi casa a mediados de julio y el repartidor depositó no una, ni dos, ni tres, sino ¡Seis cajas! en la entrada de mi casa. Resultó que además de pagar un alto precio por el carro, y esperar pacientemente durante cinco meses…¡Teníamos que montarlo nosotros! Dado que tal cantidad de cajas apiladas bloqueaba por completo el paso por mi casa, esa tarde la dedicamos por entero mi marido y yo al montaje del carro, aunque reconozco que no pude ser de mucha ayuda con mi barrigón de siete meses. Tampoco me avergüenza reconocer que sudamos la gota gorda mientras tratábamos de comprender las casi indescifrables ilustraciones que acompañan a las instrucciones de montaje.

Al día siguiente finalizamos el montaje y el flamante carro presidía majestuosamente la entrada de mi casa despertando la admiración de todas las visitas. Un mes después nacieron mis hijos y debo reconocer que las prestaciones del carro no me decepcionaron en absoluto. Ciertamente era muy ligero, se podía llevar con una sola mano sin problemas, era lo suficientemente estrecho como para caber en la inmensa mayoría de las puertas y había mucho espacio para guardar los mil y un cachivaches que las multimadres tenemos que llevar encima cuando paseamos a nuestros vástagos. Especialmente útil me resultó la funcionalidad de convertir el carro gemelar en un carro simple durante los dos meses que estuvo mi hija en la incubadora, gracias a eso no tuve que soportar ver el capazo vacío constantemente ni tuve que aguantar preguntas incómodas por parte de los desconocidos acerca de donde se encontraba el mellizo que faltaba. Además, me resultó también útil el hecho de poder utilizar el carro con los maxicosi del coche y el hecho de poder poner las sillas mirando hacia mí (me gusta ver a mis hijos mientras paseamos) o hacia delante (útil para dar de comer a los niños sentados en la silla sin verme franqueada por la barra). También he probado la postura de dos ruedas para meter el carro en la playa y aunque exige aplicar algo de fuerza funciona bien. Definitivamente, había merecido la pena la espera.

bugaboo donkey carro gemelar

Pero dos meses más tarde comenzaron los problemas, cuando un día notamos que se habían deshinchado las ruedas traseras (las ruedas grandes). Una de ellas estaba ligeramente deshinchada pero la otra estaba ya en el suelo. Cogimos el hinchador que ustedes suministran con el propio carro y nos pusimos a ello. Después de tres horas de infructuosos intentos tuvimos que asumir nuestra falta de pericia y al día siguiente acudimos avergonzados al Corte Inglés. Hasta cuatro dependientes trataron de hincharlas sin resultado alguno e incluso pensando que el hinchador nuestro estaba defectuoso probamos con el que tenían ellos en el carro de exposición con el mismo resultado, es decir, ninguno. Incluso un cliente que andaba por allí y que casualmente era ciclista profesional nos prestó su ayuda. Finalmente concluyeron que las ruedas estaban defectuosas y se procedió a solicitar unas ruedas nuevas sin coste alguno. Las recibimos una semana más tarde, e incluso recibí un SMS en el móvil para avisarme de la llegada de las mismas.

Un mes más tarde comprobamos nuevamente que una de las ruedas traseras volvía a estar deshinchada. Dado que la experiencia es un grado, prescindimos desde el principio del uso del hinchador y acudimos a hincharla a una gasolinera (la propia rueda indica que la presión máxima son 30 psi). La rueda quedó como nueva. Sin embargo, al día siguiente volvía a estar deshinchada así que decidimos que mi marido la llevase al Corte Inglés después del trabajo. Con lo que no contábamos es que con carácter previo a encargar una nueva rueda es necesario que los dependientes procedan a revisar el chasis del carro por lo que la visita fue en balde. Ese mismo sábado acudimos la familia al completo a solicitar nuevamente otra rueda, la cual volvimos a recibir una semana después. Ya era mala suerte recibir dos veces ruedas defectuosas pero estas cosas pasan ¿No?

rueda pinchada carro gemelar bugaboo donkey

Y tanto es así que pasa que esta situación se ha repetido hasta CUATRO veces en 9 meses (sin contar con otras tantas veces en que las ruedas se han deshinchado pero sin pincharse ya que hemos conseguido volver a hicharlas). En una ocasión llegué a tener las dos ruedas traseras completamente deshinchadas durante 10 días. Les prometo que hago una vida absolutamente normal, vivo en un núcleo urbano perfectamente asfaltado y no me dedico a pasear sobre los restos de vidrio resultantes del botellón del fin de semana. Y no es que el carro quede inutilizado cuando se pinchan las ruedas, es cierto que se puede utilizar, lo único es que pesa cuatro veces más. Ciertamente, si tengo los brazos cada vez más fibrosos y tonificados se lo debo en parte a ustedes.

La última vez que me ocurrió fue ayer mismo. Acudí a la gasolinera a hinchar la rueda, aparqué el carro en el jardín, le dí de comer a mis hijos y una hora después la rueda volví a estar en el suelo. Sinceramente, me resisto a comprar un carro nuevo no sólo porque quiero amortizar la inversión económica realizada, sino también por todas las cosas buenas que tiene el carro que ya he mencionado en párrafos anteriores. Pero exijo una solución y quiero pensar que ustedes están en disposición de dármela.

Ya se que para el Bugaboo Donkey no se fabrican las ruedas especiales antipinchazos que ustedes venden para otros carros simples, ya que he intentado adquirirlas aunque ello me supusiera un desembolso adicional. E incluso me resigno a aceptar que no hay nada que hacer para evitar que las ruedas traseras se pinchen periódicamente. Pero exijo una compensación. Y no piensen ustedes que quiero aprovecharme de la situación para solicitar una indemnización millonaria como en las películas americanas. Lo único que pido es que ustedes me regalen dos ruedas de repuesto para que cada vez que me ocurra esto pueda seguir utilizando el carro con normalidad mientras espero a que me consigan unas ruedas nuevas mis ya amigos, los dependientes del Corte Inglés. Porque se que me volverá a ocurrir y no siempre estoy en disposición de solicitar unas ruedas nuevas de forma inmediata (por ejemplo, una de las veces me pilló de vacaciones), y aunque el servicio postventa es eficiente siempre trascurren al menos unos 10 días desde que se produce el pinchazo hasta que recibo las ruedas y yo necesito usar el carro a diario.

Quedo a la espera de su respuesta, la cual espero que se produzca a la mayor brevedad por el bien de mi maltrecha espalda.

Atentamente,

Una multimadre cabreada con agujetas en los brazos.

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Actualización del post a fecha de 6 de junio:

Le remití el enlace a Bugaboo España a través de su página de Facebook y me contestaron enseguida solicitándome mis datos de contacto. Se los remití por correo electrónico y en menos de 3 horas me llamó una señorita muy amable diciendo que me iban a enviar dos ruedas extra y dos cámaras de aire. Parece ser que la cámara de aire se puede cambiar sin cambiar la rueda, e incluso parchear como si fuera una bicicleta, cosa que en el Corte Inglés no sabían. También parece ser que la primera vez que se me pincharon las dos ruedas además de enviarme dos ruedas nuevas me enviaron dos cámaras de aire y en el ECI no me dijeron nada! Me han dicho también que levante la goma de la rueda e investigue si hay algo clavado en la cámara. Os mantendré informados.

Lo que hay que oir…¡Por tener múltiples!

Antes de tener a mis peques multimadre enfadadajamás hubiera adivinado que una pareja de mellizos pudiera llamar tanto la atención por la calle. La verdad es que a veces nos sentimos un poco “monos de feria”, que diría la Esteban. Podría entender tanta sorpresa si fueran cuatrillizos o quintillizos. ¡Con la cantidad de mellizos que hay!

Pero el hecho es que  constantemente la gente se nos queda mirando y hasta hacen comentarios al respecto sin el menor disimulo, y debo decir que aunque por lo general son positivos, hay mucha gente que es bastante descarada, por no decir maleducada. Todavía recuerdo, con bastante cabreo, a una chica con la que me crucé en el Corte Inglés, se me quedó mirando y soltó ¡Qué horror! Y lo peor es que el comentario le salió del alma.

En realidad, debo admitir que por lo general la gente es muy amable, se acercan a nosotros y nos piden permiso para verlos. Muchas de esas personas suelen ser emocionadísimas futuras abuelas de mellizos, u otras mamás de múltiples que nos ofrecen un rato de charla agradable y nos cuentan su experiencia.

A veces me pasan cosas muy curiosas, como un señor muy mayor que me paró el otro día por la calle para enseñarme una foto en blanco y negro antiquísima, en donde salía él con su hermano gemelo, ambos idénticos y vestidos de cura ya que según me contó cuando les tomaron la foto estaban estudiando en un seminario. Me quedé con ganas de saber si los dos colgaron el hábito.

También suele ser llamativa la reacción de algunos camareros cuando tratamos de pedir una mesa en un restaurante. Si bien algunos nos miran con simpatía, otros murmuran algo así como “Mmm.. pues no se si vamos a tener espacio suficiente para meter el carrito…” mientras observan temerosos una mesa vacía junto a la cual hay un fantástico hueco en el que cabría un carrito de cuatrillizos. No sea cobarde y dígame la verdad, a usted lo que le pasa es que le da pánico que las dos criaturitas se pongan a berrear a la vez mientras el resto de sus clientes abandonan el restaurante en estampida.

Sin embargo, los comentarios más típicos suelen ser los siguientes:

  • Los cotillas: Esta es mi pregunta favorita y la más frecuente con diferencia. “¿Son naturales?” No señora, son artificiales pero están tan bien hechos que parecen de verdad, y la ventaja es que cuando me canso de ellos los puedo desconectar. Y puestos a compartir intimidades entre desconocidas, ¿Usted practica el sexo anal con su marido?.
  • Los sorprendidos: “¡Son dos!”.  Este comentario es muy típico también. Ya decía yo que oía mucho follón en casa últimamente.
  • Los preocupados: “¡La niña es mucho más pequeña que el niño!” Pues  sí, mi hija tuvo un problema durante el embarazo y nació con apenas un kilo pero, ¿Realmente es necesario que comparta la historia clínica de mi hija con todos los desconocidos que me interrogan por la calle?.
  • Los decepcionados: “Pues no se parecen…”. Vaya, pues es verdad, voy a tener que hacerles la prueba de ADN a ver si realmente son hermanos, no vaya a ser que sólo coincidieran en mi útero por pura casualidad.
  • Los partidarios del control de natalidad: “¡Qué suerte, niño y niña!, Ya pararás ¿no?” Pues, en realidad, estoy deseando tener otro… “¿Y si te vuelven a salir mellizos?” La verdad es que no se me había ocurrido, pero dicho así suena como una especie de maldición.
  • Los criticones: “¿Son dos niños, no? ¿Ah no? Como la niña no lleva pendientes…” Supongo que el hecho de que vaya vestida de rosa y lleve un chupete rosa con un nombre de niña grabado no significa nada para usted.
  • Los escépticos: “¿No les vas a dar un biberón? ¡Se quedarán con hambre! No puedes tener leche para los dos” Vale, lo confieso, soy una vaca lechera disfrazada de ser humano y le agradezco infinitamente su preocupación por la correcta nutrición de mis terneritos.

Y lo más surrealista que me ha pasado últimamente me ocurrió mientras paseaba al perro con el carrito de los peques y una señora que me miró con cara de desaprobación y me dijo “¡Estás ocupando toda la acera!”. Lo más curioso de todo el asunto es que la acera en cuestión tiene más de diez metros de ancho, y además la buena señora iba paseando con otras cuatro buenas señoras más, todas ellas cogidas del brazo y ocupando bastante más acera que nosotros.

Si os habéis reído con este post os invito a que visitéis estos enlaces en donde podréis leer otras experiencias de multimadres víctimas de opinólogos anónimos:

 

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