La desgraciada historia de las quintillizas Dionne

Hace una semanas, hablando del tema de la cigosidad, hacíamos referencia a las hermanas canadienses Dionne, por tratarse del único caso documentado de quintillizas idénticas así como el primer caso de quintillizos que hubieran sobrevivido hasta la edad adulta.

En el año 1934 Canadá sufría una dura recesión económica y muchas familias estaban siendo castigadas por el hambre y el desempleo. En este contexto, un lunes 28 de mayo vinieron al mundo, -sietemesinas y con la asistencia del Dr. Allan Roy Dafoe y dos parteras-, las hermanas Annette, Cecile, Emilie, Marie e Ivonne. Las hermanas Dionne nacieron en un entorno rural en la ciudad de Corbeil (Ontario), hijas de un matrimonio pobre, propietario de una granja y que ya contaba con otros cinco hijos.

quintillizas Dionne y su madre

Fuente: Blog Ajiruland

Los bebés nacieron tan pequeños que cabían en la palma de una mano y, dada la ausencia de medios técnicos, se les colocó en una cesta de mimbre rodeadas de botellas calientes. Más tarde, un periódico obsequió a la familia con una incubadora.

Así, rápidamente las agencias de noticias difundieron el caso y cuando habían transcurrido apenas dos días después del parto, los padres recibieron una propuesta económica para exhibir a las criaturas en la Feria Internacional de Chicago. Una semana después los Dionne ya habían firmado el contrato. Sin embargo, el Dr. Roy rápidamente mostró su oposición, ya que las niñas eran muy pequeñas y estaban muy débiles, ni siquiera eran capaces de abrir aun los ojos.

Unos meses después del nacimiento, el Gobernador Mitchell Hepburn decidió retirarle la custodia de las niñas a la familia Dionne, dejándolas a cargo del Dr. Dafoe. Así, se construyó un hospital especialmente para ellas bautizado como “Quintland”, situado justo enfrente de la casa de sus padres. Las niñas se pusieron bajo la supervisión de varias enfermeras, y algunas vecinas les fueron llevando leche materna, y así fue como consiguieron sacarlas adelante.

hospital quintland quintillizas dionne

Vista del hospital. Fuente: Quintland.com

Desde entonces la vida de las quintillizas fue totalmente mercantilizada. Muchos curiosos empezaron a acudir a Quintsland para observar a los bebés a través de un ventanal. Más tarde, en el lateral de Quintland había una zona ajardinada en donde las niñas salían a jugar dos veces al día. Diariamente acudían más de 6000 turistas a observarlas. Se calcula que sólo durante el primer año el Gobierno canadiense ingresó más de 51 millones de dólares gracias al turismo, y Quintland pasó a ser la atracción turística más visitada del país, por encima incluso de las cataratas de Niágara. En el pueblo empezaron a aparecer moteles, gasolineras y restaurantes de comida rápida destinados a atender las necesidades de los turistas. Por su parte, el Dr. Defoe acabó cegado por la avaricia, lucrándose con la venta de los derechos de las imágenes de las niñas y con los derechos de autor de los libros que escribió.

visitantes quintillizas dionne quintland

Hordas de visitantes haciendo cola para ver a las quintillizas. Fuente: Quintland.com

Pronto se generaron todo tipo de productos de merchandising en torno a la vida de las quintillizas como camisetas, postales y muñecas. El padre de las niñas montó una tienda de recuerdos en la que uno de los productos más vendidos eran unas piedras de su granja que supuestamente servían para potenciar la fertilidad. Las hermanas incluso protagonizaron varias campañas publicitarias para marcas como Palmolive o Colgate, obras de teatro y películas de Hollywood.

campañas publicidad quintillizas dionne

Campañas publicitarias protagonizadas por las quintillizas. Fuente: Blog Ajiruland

Años más tarde la familia Dionne entabló una batalla judicial para recuperar la custodia de las niñas alegando que estaban siendo sometidas a un maltrato psicológico por parte del Dr. Dafoe. Ciertamente, la vida de las niñas era de todo menos feliz. Tenían prohibido abandonar el hospital, por lo que no tenían amigas y apenas ningún contacto con el mundo exterior. Además, nadie -ni siquiera sus padres- podía tomarles fotos ya que los derechos fueron comprados por el periódico The Sun. También tenían prohibido ser besadas o abrazadas, y se les obligaba a hablar en inglés, ignorando sus raíces francófonas.

En 1941 la familia Dionne recuperó la tutela de las niñas, que con 9 años regresaron con su familia, y la fundación Dionne construyó para ellas una casa de 20 habitaciones. Sin embargo, a tenor de los libros que se escribieron más tarde, su calidad de vida tampoco mejoró demasiado. La vida de las niñas transcurrió rodeada de acusaciones de malos tratos e incluso abusos sexuales por parte de su padre. Cuando cumplieron 18 años todas ellas abandonaron la casa familiar y cortaron la relación con el resto de la familia.

En 1954 Emilie falleció ahogada debido a un ataque de epilepsia mientras estudiaba para meterse a monja. Marie tuvo hijos y se divorció, falleciendo en 1970 por un derrame cerebral a la edad de 36 años. Las tres hermanas supervivientes decidieron volver a vivir juntas.

Dado que las quintillizas nunca tuvieron acceso a todo el dinero que habían generado, en 1998 las hermanas supervivientes demandaron al Gobierno de Ontario, recibiendo una compensación de 4 millones de dólares cada una. Yvonne trató de meterse a monja sin éxito y falleció en el año 2001. Por su parte, Cecile y Anette, ambas casada y divorciadas, fallecieron en febrero de 2012.

Si queréis saber más sobre esta sobrecogedora historia, os invito a ver el largometraje canadiense “Million dollar babies”, que cuenta la historia de las hermanas Dionne. La película, rodada en 1994 y protagonizada por Beau Bridges, está basada en la novela “Time of their lives-The Dionne Tragedy”. En este enlace podéis disfrutarla en español:

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¿Las multimadres somos super madres?

Hace unos días leí un post en el blog Mummy from the heart (@michelletwinmum) que habla acerca de cómo las multimadres somos en ocasiones consideradas en nuestro entorno como super heroínas, y el post me gustó tanto que no he podido resistirme a traducirlo.

La autora del post es madre de 4 hijos, dos de ellos gemelas y escribe en el blog Double Troubled (@trouble_doubled).

“Desde que tuve a las gemelas he notado una tendencia creciente a pedirme consejos de crianza por parte de la gente que me rodea, así como gente que me dice que debo de ser una Superwoman disfrazada. Esto se me hace un poco extraño. Nunca antes había sido considerada como un oráculo de la maternidad o una superheroína. ¿A qué se debe este cambio? Creo que se debe al hecho de tener gemelas, además de otros dos niños, y por ello la gente piensa -acertada o equivocadamente- que de repente me he convertido en la madre a la que todos deben pedir consejo en el parque.

No puedo ser la única madre de gemelos que opina que esta situación es un poco fraudulenta. Sí, las madres de múltiples tendemos a juntarnos entre nosotras y hablar de cosas que las mamás de un solo niño no podrían comprender. Aunque puede haber algo de verdad en esto, definitivamente me guardo de decir cosas como que desde que tengo gemelos puedo lidiar con cualquier cosa, porque no es cierto.

Desde fuera, las madres de múltiples parecemos un grupo aterrador. En internet hemos sido acusadas de considerarnos superiores a otros padres. Una vez más, esto no es cierto. Lo que sí que es verdad es que nuestras capacidades paternales se han visto puestas a prueba un poco más duramente que en el caso de otros padres, y todavía no hemos perdido la sonrisa. Ello origina un incremento de nuestra confianza en nosotros mismos, y un entendimiento mejor de nuestras limitaciones. Esto puede hacer que seamos percibidos en apariencia como muy seguros de nosotros mismos, algo que puede resultar atractivo para aquellos faltos de seguridad en algún aspecto de su paternidad. Puede. No soy psicóloga.supermadre de gemelos mellizos trillizos

Como multimadre, me siento intimidada por otras madres de múltiples. Sí, he llevado a cabo un embarazo doble a término con dos bebés de más de tres kilos, lo que sin duda requiere una cierta resistencia física, si no mental. Pero no he pasado por muchos de los problemas que otras multimadres han tenido que afrontar, ni mis bebés han nacido de forma prematura. En mi grupo de multimadres, hay mujeres que han tenido gemelos después de pasar por tratamientos de fertilidad durante años, y una madre cuyos bebés nacieron tan prematuros que fueron desahuciados por los médicos. Ahora están gateando felices pero, créeme, ¡No hagas enfadar a esa madre! Una amiga mía llevo a término un embarazo de gemelos sabiendo que uno de ellos moriría poco después de nacer. Continuó con el embarazo para salvar al otro gemelo sano. No entiendo como lo superó, y afortunadamente jamás tendré que comprenderlo.

Y no hay que olvidar a esos padres múltiples. Puede que mi marido no haya llevado a los bebes en su vientre ni haya dado a luz, ni haya tenido que pelear en medio de la noche para establecer una lactancia doble, pero ha cambiado numerosos pañales, ha empujado ese carrito doble hasta el colegio y de vuelta a casa para que yo pueda recuperar un poco de sueño, y se ha involucrado profundamente en cualquier otra tarea que haya tenido que acometer. Él es tan super héroe como podría serlo yo y sin embargo nadie le pregunta acerca de sus habilidades paternales y su sabiduría.

A pesar de nuestra fortaleza y coraje como padres, las madres y padres múltiples no somos especiales. No tenemos visión de Rayos X ni brazos elásticos (aunque en ocasiones ayudaría) más que cualquier otro padre. Simplemente, somos seres humanos que hemos tenido que afrontar un reto paternal un poco especial, algo que le podría pasar a cualquier, incluso a Superwoman.”

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El Síndrome de Transfusión Feto Fetal (II): Pronóstico, tratamiento y conclusiones

En la entrada anterior estuvimos hablando acerca de lo que es el STFF, las razones por las que se produce, como se realiza el diagnóstico y los síntomas deben poner a la mujer gestante en alerta. En esta segunda parte hablaré acerca del pronóstico de la enfermedad una vez diagnosticada, así como las distintas posibilidades para el tratamiento de la misma.

El pronóstico depende, fundamentalmente, de la edad gestacional (las posibilidades de éxito aumentan cuanto más avanzado esté el embarazo) y de la gravedad del desequilibrio hemodinámico. Generalmente, el feto con la salud más comprometida será el donante.

Tratamiento por fetoscopia

En la actualidad, el tratamiento que se ha mostrado más efectivo es la fotocoagulación mediante láser (tratamiento por fetoscopia). La intervención dura aproximadamente media hora y se utiliza anestesia local. La operación, que es similar a una laparoscopia, consiste en introducir en el abdomen un tubo muy fino, de apenas 2 mm, por el que se mete un foco de luz, una microcámara y un aparato de rayos láser.

Mediante la cirugía fetoscópica láser, se identifican las comunicaciones vasculares que conectan a los dos fetos y se destruyen con láser (mediante la coagulación de las mismas), bloqueándose el paso de la sangre de un gemelo a otro y creándose dos placentas funcionales.

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Fuente: Mombaby.org

Con la aplicación de esta técnica, la tasa de supervivencia global es del 75-85% de posibilidades de que haya un feto superviviente, y en torno al 55% para la supervivencia de ambos fetos. Adicionalmente, la tasa de secuelas neurológicas se reduce a un 4-6%.  En caso de que  uno  de  los  fetos  falleciera después  del  procedimiento,  la  probabilidad  de  que  el  feto  superviviente  tenga  complicaciones  se  reduce  del  35%  a  7%,  debido a que ya  no  comparten  vasos  sanguíneos.

A título ejemplificativo, adjunto las estadísticas publicadas por el Hospital Clínico de Barcelona:

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Fuente: MartínezJM et al. Tratamiento por fetoscopia de la transfusión feto-fetal: resultados en 500 casos consecutivos. Diagn Prenat. 2012.http://dx.doi.org/10.1016/j.diapre. 2012.06.010 

De conformidad con estas mismas estadísticas, la edad media gestacional de los fetos operados en el momento del parto fue de 33,6 semanas, un 92% de los partos tuvo lugar más allá de las 28 semanas de gestación y el peso medio al nacer fue de 1920gr en el caso de los receptores, y 1615 gr en el caso de los donantes.

Sin embargo, esta intervención no está exenta de riesgos. Pueden surgir complicaciones intraoperatorias o producirse una ruptura prematura de membranas, coroamnionitis (infección de las membranas placentarias y del líquido amniótico), desprendimiento de placenta o un parto prematuro. Por ello se administrarán medicamentos para prevenir las contracciones o una posible infección.

También es posible que el feto más pequeño muera cuando la división de la placenta es muy desigual y esta ya no le aporta suficiente alimento. Asimismo, existe un pequeño riesgo de que se produzca recurrencia del STFF con posterioridad a la intervención. Adicionalmente, el riesgo de secuelas neurológicas viene dado fundamentalmente por la prematuridad.

vision fetoscopica placenta gemelosVisión fetoscópica de la placenta desde el saco del receptor

Para garantizar el éxito de la operación, es fundamental acudir a un centro médico con experiencia. Desde el año 1980, se han realizado más de 6000 procedimientos fetoscópicos en el mundo. En el caso de España, la primera intervención de estas características se realizó en 1998 en el Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona. Posteriormente, en 2008 se realizó la primera intervención en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Asimismo, en el Hospital Clínico de Barcelona se han realizado a fecha de hoy más de 500 intervenciones.

En este documental (en inglés), podéis ver un fabuloso reportaje sobre una intervención de STTF mediante fetoscopia realizada en un hospital de Los Ángeles (EEUU):

Amniodrenaje

Se trata de un tratamiento ya en desuso que puede ser indicativo en algunos casos concretos en los que no se pueda llevar a cabo una fetoscopia, o en algunos casos leves de STFF que se manifiesten cuando el embarazo está muy avanzado.

Consiste en una intervención de una media hora de duración en la que se extrae, mediante una aguja, el exceso de líquido amniótico del gemelo receptor, restableciendo temporalmente la distribución del líquido en ambos sacos.

Amniodrenaje sindrome transfusion feto fetal gemelos

Fuente: Mombaby.org

El mayor inconveniente de esta técnica es que, aunque trata los síntomas no resuelve el problema, por lo que es posible que haya que repetir el tratamiento varias veces hasta que los fetos sean viables. Tiene una tasa de supervivencia de al menos un gemelo vivo de un 50-65%.

Por lo que respecta a los riesgos, existe riesgo de parto prematuro (1-1,5%), de ruptura prematura de membranas (6%), de infección (1%) y de separación prematura de la placenta de la pared de la matriz -abrupción- (1%).

Asimismo, la tasa de secuelas neurológicas en los fetos supervivientes es mucho mayor que en el caso de la fetoscopia.

Septostomía

Consiste  en  crear  un  paso  artificial  entre  las  dos  bolsas amnióticas para equilibrar el volumen de líquido amniótico, perforándose la membrana que divide los sacos de los fetos.

Esta intervención se hace con la aguja de amniocentesis, por lo que los riesgos de infección, ruptura prematura de membranas y parto prematuro son poco frecuentes (3%). Sin embargo, existe el riesgo de que el agujero realizado se agrande y los gemelos acaben compartiendo el mismo saco amniótico, con el correspondiente peligro de enredamiento de los cordones umbilicales. La tasa de supervivencia es de un 60% de ambos gemelos y un 80% de al menos uno de los gemelos. No se disponen datos acerca de las posibles secuelas neurológicas.

septostomia sindrome transfusion feto fetal gemelos sttf

Fuente: Mombaby.org

Oclusión selectiva del cordón

Este procedimiento se lleva a cabo cuando no es posible realizar una fetoscopia o cuando la salud de uno de los fetos se encuentre gravemente deteriorada. En aquellos casos en los que uno de los fetos ostente graves malformaciones, una lesión cerebral evidente, o retraso del crecimiento fetal con gran deterioro hemodinámico los médicos propondrán a los padres la oclusión selectiva del cordón umbilical del feto enfermo con el fin proteger al feto sano de las consecuencias de la enfermedad de su hermano.

En estos casos se utilizará un forceps especial que se coloca dentro del saco amniótico, agarrando el cordón y enviando una corriente eléctrica que coagulará los vasos sanguíneos, suspendiendo el flujo sanguíneo del cordón umbilical del feto enfermo y provocando su fallecimiento.

oclusion cordon gemelo sindrome transfusion feto fetal stff

Fuente: Mombaby.org

Los riesgos de este procedimiento son el parto prematuro y la ruptura prematura de membranas (20% de los casos). En cuanto a las tasas de supervivencia del gemelo sano, se cifran en un 85%.

Conclusiones

Tal y como hemos visto en las dos entradas dedicadas al STTF, se trata de una complicación que afecta únicamente a aquellas gestaciones múltiples monocoriales (que comparten placenta). Sin embargo, a pesar de la gravedad de la misma, la realización de un diagnóstico precoz y las nuevas técnicas de intervención mediante fetoscopia han hecho que en los últimos años haya mejorado sensiblemente el pronóstico de la enfermedad. Sin embargo, aún persiste un cierto desconocimiento por parte del personal sanitario no especializado en embarazos múltiples, por lo que resulta fundamental que la mujer gestante sepa identificar los síntomas que podrían evidenciar un STFF, tal y como se desprende los siguientes testimonios tomado de un foro de internet:

“Hola! Me diagnosticaron la TFF a las 17 semanas. Cuando supe que esperaba gemelos que compartían placenta me informé. Me gusta mucho estar enterada de todo. Leí que en un 15% de los casos se producía la TFF. Me asusté mucho y empecé a tener mucho miedo. Se lo expliqué a mi familia y todos me decían que no leiera más cosas, que me olvidara de la TFF, que seguro que todo iría bien. Al final pensé que yo era una negativa y que tenía que dejar de pensar en ello. Tenía controles cada mes con mi ginecóloga privada. Le expliqué que estaba asustada y me dijo que estuviese tranquila que la TFF solo aparecía apartir de los seis meses y que era muy raro. La última visita con ella fue a las 13 semanas y me dijo que hasta dentro de un mes no hacia falta visitarme de nuevo. Gran error!!! La TFF empieza más o menos a las 14-15 semanas y a las 16,17 puede estar ya muy avanzada! No a los seis meses!!!! Yo confié en mi Dra. y no me fue bién. Cuando me visité a las 17 semanas los fetos estaban muy mal y ese mismo día ingresé en el Hospital Vall d’Hebron donde me operaron de TFF a las 17 semans y 4 días. Mi consejo, súper importante, que ojalá lo hubiera sabido yo, es que el signo más claro de TFF es que te crece la barriga muy rapido. De las 13 a las 17 semanas me había crecido de manera exagerada y me molestaba mucho. Tenía una sensación de tirantez en la piel, como si fuera a explotar, y és que a las 17 semanas el donante no tenía casi líquido amniótico ( me dijeron que tenía 0 per un poquito tenía) y el receptor tenía 2,5 litros extra de líquido amniótico que le sobraba. Pero gracias a la Dra. Carreras, encantadora y super profesional, que me operó tengo dois niños sanos y preciosos. Ahora tienen 18 meses!Sin secuelas! Es importante la detección precoz de la TFF.”

“Hola, yo también tuve TFF pero no me lo detectaron hasta la semana 29 a pesar de ir también a una clínica privada, ( me decian que eran mellizas y eran gemelas) .Cuando me hicieron la ecografia en la seguridad social y vieron q ya estaban mal me enviaron a Barcelona desde Torrevieja. Nos fuimos corriendo a Barcelona y al llegar allÍ la doctora Carreras decidio operarme ese mismo día porque una niña tenia mucho líquido y veia manchas en el cerebro después de hacerme un amniodrenaje. Ese mismo día me operaron y nacieron mis niñas con 680 gr y 1000 gr de peso. La verdad que ese fue uno de los peores días de mi vida hasta que te dicen que están bien y que ahora les toca luchar a cada una por salir adelante. Estuvimos más de dos meses en Barcelona en casa de unos familiares ,a los que les estaré infinitamente agradecida, hasta que le pudieron dar el alta a una y a la otra la trasladamos al hospital de nuestro pueblo. La verdad que fue muy duro sobre todo porque las ves tan pequeñas e indefensas ante las infecciones y no puedes hacer nada salvo darles tu calor, ya que todos los días me las ponia en el pecho. Le tengo que dar las gracias a todo el equipo del hospital vall dhebron ya que son unos grandes profesionales y maravillosas personas, ya que sin ellos seguramente mis niñas no estarian en este mundo conmigo. Ahora ya tienen más de seis meses y ya pesan 4900 gr y 6400 gr y están guapisimas y muy sanas.”

Podéis leer el testimonio de otra madre que sufrió STFF aquí.

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La historia de mi lactancia (III): Estableciendo la lactancia con mi hija ingresada en la incubadora

En las entradas anteriores os hablé de mi parto y de cómo logré establecer una lactancia materna exclusiva con mi hijo después de 48 horas separados. Con mi hija fue todo muy distinto, ya que ella nació para romper moldes, sobrevivió al embarazo contra todo pronóstico y nació con tan sólo un kilo de peso pero muchísimas ganas de vivir, dándonos una lección de entereza a todos.

Tardé cuatro largos días desde el parto en conocer a mi niña, cuando al fin se estabilizó mi tensión y me fue retirada la medicación intravenosa. Lo primero que hice fue bajar a conocerla, pedí que la sacaran de la incubadora para practicar el método canguro y lloré, no me podía creer que estuviera viva y tan sana a pesar de todo. Era un bebé pequeñísimo, extremadamente delgado y aún tenía su carita a medio formar, a medio camino entre un recién nacido y un feto.

En la Unidad de Cuidados Medios en donde estaba ingresada los padres teníamos acceso ilimitado las 24 horas. Además, el personal sanitario fomentaba la práctica del método canguro. Sin embargo, en cuanto al tema de la lactancia había bastante desinformación. Ya una de las primeras veces que bajé a visitarla me dijo una enfermera que ni se me ocurriese darle el pecho a mi hijo, que tenía que guardar toda la leche materna para mi hija porque estaba más delicada de salud, dando por hecho que no tendría suficiente leche para alimentarles a los dos. Lo más irónico de la situación es que al lado de la incubadora había un enorme póster de una mujer amamantando gemelos.

Durante las primeras cuatro semanas mi hija se alimentó mediante sonda nasogástrica ya que estaba demasiado débil como para ser alimentada mediante biberón (y como ya comenté en la entrada anterior no se contemplaban otros métodos para alimentar a los recién nacidos). Realizaba ocho tomas al día de 40 cc cada una (creo que las primeras tomas eran de 20 cc), aunque las enfermeras me advirtieron que tendría que traer 50 cc por toma ya que al introducir la leche en la sonda siempre se pbolsas de leche medelaerdía un poquito. Así que yo no dejaba de sacarme leche, ni en casa ni en el hospital. Sin embargo, reconozco que casi ningún día conseguí sacarme leche suficiente para cubrir esas ocho tomas, no por falta de leche sino más bien por falta de tiempo ya que la lactancia a demanda con mi hijo me ocupaba muchísimo tiempo.

Al principio apenas lograba sacarme leche con el sacaleches pero pronto le cogí el truco a base de mucha constancia. Generalmente me sacaba leche suficiente para cubrir entre cinco y siete tomas. Aunque reconozco que en algún momento me sentí culpable, ya que mi hijo si estaba siendo alimentado mediante lactancia materna exclusiva, decidí plantearme la situación como una estrategia a largo plazo con una meta clara; lograr una lactancia exclusiva con los dos. Y para ello era muy importante que no me marcase metas poco realistas, mi hija estaría ingresada unos dos meses y tenía que medir muy bien mis fuerzas para que no me venciera el cansancio por el camino.

La mayor dificultad a la que me enfrentaba en esa etapa era compatibilizar la lactancia a demanda de mi hijo con las visitas diarias a la incubadora. No quise separarme de mi hijo ni un solo día por lo que me lo llevaba a ver a mi hija cada tarde y su padre y yo nos turnábamos para ocuparnos cada uno de un bebé. Mientras yo estaba con mi hija su padre estaba paseando a mi hijo en el parque de enfrente del hospital y viceversa. Cuando mi hijo lloraba reclamando alimento yo abandonaba la sala de Neonatos y bajaba a darle el pecho, mientras que papá subía a quedarse con mi niña hasta que yo acabase. Así una y otra vez día tras día.

Mi hijo me reclamaba muchísimo y era francamente agotador pero con todo lo que había sufrido para lograr una lactancia materna exclusiva con él no quería darle ni un solo biberón ya que temía que ello afectase a mi producción de leche. A veces me agobiaba un poco ya que las tomas de las primeras semanas eran muy largas y después de pasar todo el día junto a él en casa cuando llegaba al hospital me apetecía estar con mi hija sin interrupciones. A su vez, el pobrecito también tuvo que pasar algún mal rato cuando yo no podía bajar en ese momento a darle el pecho por causas de fuerza mayor, como por ejemplo cuando practicaba el método canguro, ya que la duración mínima era de una hora. Aunque creo que lo pasaba peor su padre, quien se veía impotente para calmarle aunque al final siempre lo conseguía.

Cuando mi hija contaba con unas tres semanas y pico decidió arrancarse la sonda nasogástrica por su cuenta y riesgo, y dado que no era el primer intento las enfermeras decidieron darle una oportunidad y empezaron a darle biberones. Aunque muchas veces se quedaba dormida comiendo y tardaba una eternidad en acabar las tomas toleraba bien el alimento y poco a poco iba cogiendo peso hasta que con cinco semanas logró salir de la incubadora.

Cuando la ví en la cuna térmica no pude evitar emocionarme, ¡Había cambiado tanto en cinco semanas! Pregunté cuando podía intentar darle el pecho y me dijeron que lo consultarían con el médico. Unos días más tarde comencé a ofrecerle el pecho pero mi pobre hija lloraba y lloraba, creo que ni siquiera sabía para que servía. Algunas enfermeras me propusieron que no me complicara la vida y que optara por alimentar a mis mellizos con mi leche extraída en biberón pero yo no contemplaba esa posibilidad. Sabía que una lactancia no se puede mantener mucho tiempo si el único estímulo que recibe el pecho es el de un sacaleches y yo, después de todo el esfuerzo que estaba haciendo, evidentemente deseaba lograr una lactancia prolongada. Además la lactancia materna es mucho más que alimento, es cariño, es consuelo, ¡Yo no quería perderme todo eso!

cunas termicas bebes incubadora

Intentar que mi hija cogiese el pecho en esa sala llena de gente, sin ninguna intimidad, me resultaba francamente violento y desagradable. Hice lo mismo que con su hermano, llegaba un rato antes de la toma y le ofrecía mi pecho, y después le daba un biberón. Mi hija lo rechazó durante varios días hasta que un día lo cogió de forma espontánea. Pero esta vez no era tan sencillo ya que la alimentación no era a demanda, y el horario de las tomas era muy estricto por lo que en ocasiones me encontraba con que cuando le ofrecía mi hija aún no tenía hambre, o cuando estaba a punto de conseguir que cogiese el pecho venía una enfermera a meterme prisa porque se estaba pasando la hora de la toma. Recuerdo otra vez que mi hija se pasó más de una hora tomando pecho y la enfermera de turno en vez de animarme me puso mala cara y me dijo que se le iba a juntar con la toma siguiente. Irónicamente, y salvo alguna excepción concreta, las enfermeras de Neonatología no me ayudaron absolutamente nada con la lactancia. Creo que estaban demasiado preocupadas por cumplir el horario de las tomas como para pensar en nada más.

Otras veces mi hija lloraba cuando intentaba ponérmela al pecho y las otras madres allí presentes me miraban horrorizadas. La mayoría de las madres de los bebés que estaban allí ingresados se sacaban leche para ellos porque consideraban que era importante para su salud pero creo que yo era la única que deseaba realmente dar el pecho (en el sentido de establecer una lactancia prolongada). En esos momentos pasaba muchísima vergüenza. Incluso una enfermera me dejó caer que estaba torturando a la niña pero, ¿Acaso yo parecía estar divirtiéndome?

Finalmente, y dado que  la situación estaba haciendo mella en mi estado de ánimo, opté por ofrecerle el pecho únicamente una vez al día, durante las tomas nocturnas ya que apenas había visitas a esas horas. Habían pasado seis semanas desde el parto y empezaba a estar muy cansada de ir y venir al hospital cada día, máxime teniendo en cuenta que las mañanas las pasaba sola cuidando de mi hijo. Así que decidí aflojar un poco la presión y seguir extrayéndome leche para la niña, ya tendría tiempo de hacer las cosas a mi manera cuando nos fuésemos a casa.

Y al fin llegó el día del alta, siete semanas y pico después del parto. Nada más llegar a casa puse a los dos bebés sobre el cojín de lactancia en posición de rugby y estuvieron mamando un buen rato. Pero mi hija seguía rechazando el pecho en muchas de las tomas y se enfadaba muchísimo, lloraba, se retorcía… Además tenía que asegurarme de que mi niña creciese bien ya que apenas llegaba a los dos kilos. Toma tras toma intentaba ofrecerla mi pecho y después le daba un biberón con la leche que me continuaba extrayendo. A veces lo intentaba durante más tiempo, otras veces me rendía al instante, y por la noche directamente le daba biberón ya que acababa agotada de luchar con ella y necesitaba descansar en algún momento. Cuando estábamos en la calle le daba un biberón de leche artificial ya que me daba vergüenza montar un escándalo. Constantemente me daban ganas de tirar la toalla pero, ¿Cómo iba a darle el pecho a mi hijo y a mi hija no? No podía soportar la idea de hacer una diferencia tan grande entre ambos y menos después de todo lo que mi hija había tenido que pasar durante sus primeras semanas de vida. Sentía que, de alguna forma, se lo debía.

No voy a decir que fue fácil, porque no lo fue en absoluto, pero unas tres semanas después de recibir el alta empezó a cogerme el pecho con regularidad. Y una semana después fui retirando progresivamente las tomas hasta lograr una lactancia materna exclusiva… ¡Tres meses después del parto! ¿Os imagináis lo distinta que hubiese sido mi historia si en Neonatos no les hubiesen alimentado con biberón? Aunque mirándolo por el lado positivo, aún me quedaban tres meses de lactancia materna exclusiva por delante para disfrutar, ¡Y vaya si lo disfrutamos!

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La historia de mi lactancia (II): Estableciendo la lactancia con mi hijo en el hospital

En la entrada anterior os hablaba de mi parto y de las 48 horas posteriores, os conté cómo viví esas horas separada de mis hijos, mi estado de confusión acerca de todo lo que estaba pasando  y cómo al fin logre extraer unas gotas de calostro con el sacaleches eléctrico del hospital. En esta entrada os contaré como logré establecer una lactancia materna exclusiva con mi hijo, después de dos días separados.

En esta etapa inicial de la lactancia, mis grandes aliados fueron el sacaleches eléctrico, disponer de la información necesaria y cantidades ingentes de paciencia. Y también, por supuesto, el apoyo de mi marido, quien me ayudó muchísimo con la lactancia y además no se atrevió a llevarme la contraria a pesar de que en muchos momentos ni yo misma tenía muy claro lo que estaba haciendo.

El segundo día después de mi parto me desperté aún más triste y cabreada, ¿Cómo era posible que a estas alturas aún no conociese a mi hijos? Además me encontraba mucho mejor físicamente y empecé a plantearme todo tipo de locuras como quitarme las vías por mi cuenta y riesgo y escaparme a la incubadora en cuanto me quedase sola en la habitación. Y mi marido, que me conoce muy bien, temiendo que hiciera cualquier barbaridad bajó a ver a mis peques y a pedirle a las enfermeras que al menos me subieran a mi hijo un momentito -que estaba en una cuna térmica perfectamente bien de salud- para que pudiera sentirme mejor. Finalmente no hizo falta ya que justo en ese momento mi hijo estaba recibiendo el alta, y quince minutos después de repente ví como se entreabría la puerta de la habitación y se asomaba una cuna. ¡Por  fin me dejaban ejercer de madre! Con todo el cuidado del mundo abracé a esa cosita de apenas dos kilos y no le solté durante toda la estancia en el hospital nada más que para dormir (y porque tenía miedo de que se me cayera de la cama que si no…).estatua lactancia hospital gregorio marañon maternidad o'donell

Cuando me entregaron a mi hijo lo primero que hice fue quitarle el chupete que le habían dado en Neonatos, no quería que nada interfiriera con la lactancia, especialmente teniendo en cuenta que llevaba dos días siendo alimentado mediante biberón y aún no había podido ponérmelo al pecho. Lamentablemente, un hospital que presumía de ser partidario de la lactancia materna, e incluso tiene una escultura de una mujer amamantando a su bebé en la entrada, no contemplaba otro método para alimentar a los bebés recién nacidos, como por ejemplo el método dedo-jeringa. Sabía que eso iba a dificultarme bastante la lactancia pero no me imaginaba hasta qué punto.

Durante esos primeros días las enfermeras de planta me ayudaron bastante, me colocaron al niño, me enseñaron a introducir toda la aureola del pezón en su boca, a estimular la succión tocándole la mandibula y a lanzar pequeñas gotas de leche artificial dentro de su boca con el biberón para animarle. Pero mi hijo no se enganchaba a pesar de todos nuestros esfuerzos. Seguí practicando mucho piel con piel (tener a mi hijo sobre mi pecho desnudo) y cada tres horas me levantaba, le ofrecía el pecho durante media hora y después le daba el biberón que me traían las enfermeras. Y una y otra vez me volvía a rechazar. Y no es que el bebé estuviera adormecido, ya que el biberón se lo tomaba de un trago. En mi infinita desesperación llegué incluso a tirar el contenido de uno de los biberones y saltarme una toma para hacer que tuviese más hambre. Pero tampoco funcionó y no quise volver a intentarlo ya que mi bebé estaba muy justo de peso y me dio miedo que lo ingresaran a él también.

Y lo peor de todo es que tampoco me había subido la leche aún. Me sentía agotada, derrotada, rechazada por mi bebé, y acabé preguntándome si todos tendrían razón y una vez que un bebé ha probado un biberón ya nunca se engancha al pecho de su madre. Después de más de 24 horas intentándolo, casi sin dormir y sin haber podido conocer a mi hija todavía, me flaqueaban las fuerzas y recuerdo como una noche, después de una de las tomas, me puse a llorar desconsolada. ¿Dónde estaba el instinto de succión de mi bebé? ¿Ya no se podía hacer nada para arreglar la situación? ¿Y cuándo iba a conocer a mi hija?

Intenté conservar la calma y me prometí a mi misma que si no lo conseguía en cuanto me dieran el alta llamaría a una asesora de lactancia para que viniera a casa. Me repetía a mi misma una y otra vez que si se podía, que era cuestión de paciencia, que si incluso había madres adoptivas que habían logrado una lactancia inducida cómo no iba a poder conseguirlo yo, que estaba recién parida. Así que seguí intentándolo toma tras toma, aunque con poca convicción a estas alturas la verdad, pero tampoco se me ocurría que otra cosa hacer.

Y cuando llevábamos algo menos de 48 horas juntos de pronto sucedió. Fue en la toma de las nueve de la noche. Una vez más le ofrecí mi pecho y esta vez lo cogió…¡Y no lo soltó en una hora y media! Paseaba por la habitación con mi bebé a cuestas y me sentía tan feliz y orgullosa de mi misma. Las enfermeras que entraban, conscientes de mi esfuerzo, me regalaban sonrisas de complicidad. Pensé que había resuelto definitivamente el problema pero en la siguiente toma me volvió a rechazar. Y en las dos tomas siguientes también me rechazó, pero a la mañana siguiente me volvió a coger el pecho. Y así, poco a poco, le fue cogiendo el gusto y cada vez cogía el pecho con más facilidad. La sensación al darle de mamar era indescriptible, maravillosa, todo un subidón de hormonas. ¡Lo estaba consiguiendo! Mi hijo se alimentaba de mí, de mi cuerpo, era increíble tener esa capacidad.bebe amamantado lactancia

Una noche empecé a encontrarme regular y al tocarme la frente noté que tenía un poco de fiebre. Nunca me he alegrado tanto de no encontrarme bien. Al fin se estaba produciendo la subida de la leche, seis días después del parto. Cuando recibí el alta del hospital mi bebé ya se alimentaba del pecho con total normalidad, le daba las tomas a demanda y después las complementaba con leche artificial. A su vez, los pocos ratos libres que tenía los dedicaba a sacarme leche para llevársela a mi hija.

Unos días después de recibir el alta llevé a mi hijo al centro de salud a su primera revisión. Le comenté a la enfermera mi experiencia y mi deseó de lograr una lactancia materna exclusiva. Estuvimos charlando, vio al niño mamar, verificó que el agarre era correcto y me dijo que por su parte no veía ningún inconveniente. Me recomendó ir retirando gradualmente las tomas y así lo hice. Primero retiré las tomas de la noche, que eran para mí las más engorrosas, y gracias a eso comencé a descansar mejor. Después retiré las de la mañana y unos días después las de la tarde. Pesaba a mi hijo cada dos días y fui comprobando como iba cogiendo peso con total normalidad.

Dos semanas después del parto había conseguido lograr una lactancia materna exclusiva con mi hijo. Las tomas eran larguísimas, casi interminables, pero es que mi bebé tenía un duro trabajo por delante. No sólo tenía que estimular la producción para alimentarse él mismo, sino que además tenía que ayudarme a producir leche suficiente para su hermana, quien permanecería ingresada al menos durante cuatro semanas más. Pero esa es otra historia que os contaré en la próxima entrada.

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El Multiblog de Mayo: Mis Ovomellizos

mis ovomellizos

Os presento al blog Mis Ovomellizos que cuenta la historia de Repollete y Princesita, dos hermanos mellizos que fueron concebidos mediante un proceso de ovodonación (de ahí el título).

Me gusta mucho este blog por su estilo directo y sincero, porque lo encuentro muy ameno y porque la autora hace un verdadero esfuerzo para mantenerlo actualizado. ¡Sólo lleva abierto desde julio de 2011 y ya tiene más de 187 entradas!

Esta historia comienza hace 14 años, cuando MisMellis y Papimelli (los papás de las criaturas) comienzan a salir juntos siendo ambos muy jovencitos. Cuando deciden convertirse en padres acuden a asesorarse a una clínica de fertilidad en donde les recomiendan utilizar la técnica de la ovodonación, ya que MisMellis tiene un problema hormonal que le impide quedarse embarazada por medios naturales.

La autora describe su experiencia personal con la infertilidad de forma valiente y sincera, enriqueciendo sus vivencias con reflexiones tan interesantes como estas:

“Cuando uno empieza con estas cosas descubre que no sabe absolutamente nada de nada… mi mente era una hoja en blanco y poco a poco iría escribiendo montones de conocimientos. Recuerdo que cuando iba a 8º EGB en el libro de ciencias naturales venía Louis Brown como la primera niña probeta y a mi aquello me sonaba a ciencia ficción… quien me iba a decir a mi (…) ¿Os había pasado por la cabeza alguna vez que ser madre fuera a ser algo tan difícil? Yo siempre pensé que lo difícil era elegir la persona con la que deseabas ser madre”.

“He de reconocer que antes de ponerme con esto no comprendía la obsesión por quedarse embarazada, ahora lo entiendo como que se te está privando de algo que debería ser tan natural como el respirar.(…) Cuando en la facultad topé con una de mis profes favorita (Psicología Evolutiva), que nos explicaba todo el proceso evolutivo desde la fecundación a la muerte de una persona, descubrí que el embarazo era algo milagroso al que restamos importancia porque es un milagro que ocurre todos los días. (…) Nos han educado a través de unos roles y valores, hemos jugado con muñecas y se nos ha dicho que gran parte del valor de una mujer es poder ser madres, entonces llegamos a creer que si no somos madres no valemos, y esa es una idea errónea, valemos porque somos mujeres, somos únicas y maravillosas, no te creas ni mejor ni peor por no poder engendrar, busca en tu vida todas las cosas buenas que tienes y no bases tu felicidad en poder ser madre”.

Además este blog nos permite aproximarnos al tema de la ovodonación, una técnica de reproducción asistida bastante desconocida y en ocasiones rodeada de polémica. Y es que este blog está lleno de información útil acerca del inicio del tratamiento, el proceso de ovodonación, el perfil de la donante, los aspectos económicos, las consideraciones éticas, el dilema de contarlo o no contarlo a las personas cercanas y las implicaciones emocionales de la concepción mediante donación de óvulos:

” ¿Quieres a alguien porque lleva tú sangre?… bueno quizás tienes afecto hacia tu familia porque te han enseñado a quererla y respetarla y porque has tenido cierta relación positiva con ellos. (…) Repollete y Princesita no tienen mi sangre, ni mis genes, ni nada salvo mi apellido, pero son las dos personitas que más me importan en este mundo, daría lo que fuera por ellos. Muchas chicas que acuden a ovo se plantean si querrán igual a esos bebés fruto del tratamiento, y yo digo que no se me ocurre absolutamente ningún motivo para hacerlo. (…) ¿Es tan esencial conocer tus orígenes? y con esa y miles de preguntas que podemos hacernos cuando somos personas ajenas a este tipo de casos se me ocurre otra muy importante que invade mi mente de vez en cuando ¿Algún día Repollete y Princesita se plantearán quién donó ese óvulo, como era, a quien se parecen? ¿Son realmente tan importantes los lazos de sangre?”

“Repollete no se parece a nadie, o al menos no sabemos sacarle el parecido, me repatea que todo el mundo se lo tome como una cuestión de estado, que más da a quien se parezca…(…) Poco importa que no lleves mis genes porque te he llevado conmigo 35 semanas y te he querido desde que tan solo eras una manchita negra dentro de mi útero. Llegará el día que tenga que hablarte de nuestra “hadita” una chica que nos dio una célula de nuestro cuerpo para que tu pudieras existir, te hablaré de la generosidad de algunas personas para que otras puedan cumplir su sueño”.

Además de hablar sobre infertilidad y reproducción asistida, a lo largo del blog la autora relata su experiencia como madre, desde que realiza la prueba de embarazo y conoce que está esperando mellizos. Más adelante nos habla acerca del nacimiento de sus hijos y nos cuenta como son Repollete y Princesita, las peleas entre ellos, la realidad cotidiana de una mamá de múltiples, las rutinas de sueño de sus mellizos, el papel de la familia en la crianza de los hijos, anécdotas de su infancia y juventud, su historia de amor con Papimelli y su papel como padre, sus preocupaciones con respecto a la prematuridad de sus mellizos, los comentarios que recibe por ser madre de múltiples o anécdotas sobre sus visitas al parque con los mellizos.

Otro aspecto que lo hace muy interesante es que este blog no sólo habla de crianza y maternidad, sino que abarca una temática tan variada como la amistad, la fragilidad de la vida, la conciliación de la vida profesional y personal, el amor a distancia, la trasformación de las relaciones de pareja tras la llegada de los hijos, anécdotas sobre el trabajo que realizó la autora en un centro de minusválidos psíquicos y sobre su labor como voluntaria en un Centro de Atención al Menor o reflexiones acerca de la soledad buscada y el miedo a envejecer en soledad. Y también podéis encontrar información práctica acerca del embarazo y el cuidado del bebé. Definitivamente, este blog es cualquier cosa menos aburrido.

Normalmente en esta sección suelo incluir un enlace a mi entrada favorita y la verdad es que en este caso me resulta muy difícil escoger una sola pero puestos a elegir me quedo con esta entrada que MisMellis le dedica a su donante de óvulos.

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Los riesgos del embarazo múltiple

El embarazo múltiple suele ser considerado como un embarazo de alto riesgo debido a que la probabilidad de que se produzcan complicaciones es mucho mayor, tanto a lo largo del embarazo como en el momento del parto. Esta probabilidad aumenta cuanto mayor sea el número de fetos. Por supuesto, esto no significa que tenga que ocurrir algo malo necesariamente, sobre todo si realizas un seguimiento médico riguroso y llevas una vida sana durante el embarazo.

embarazo multiple gemelos 30 semanasSin embargo, es importante conocer las complicaciones que pueden surgir y sobre todo los síntomas de éstas para poder adelantarnos a cualquier problema y contactar inmediatamente con nuestro médico en caso de duda. Por ello, he pensado que sería interesante para todas las mamás embarazadas realizar un monográfico sobre este tema en el blog.

En el caso de algunos embarazos de gemelos idénticos (monocigóticos o univitelinos), se trata de embarazos especialmente delicados ya que generalmente ambos fetos comparten la placenta y en ocasiones también el cordón umbilical. Por ello, son complicaciones propias de este tipo de embarazo el síndrome de transfusión feto fetal (STFF) y el enredamiento de cordones.

Otros riesgos asociados frecuentemente al embarazo múltiple son los siguientes:

  • Anemia
  • Preeclampsia y Síndrome de Hellp
  • Diabetes gestacional
  • Complicaciones en la placenta
  • Problemas con el líquido amniótico
  • Parto prematuro
  • Crecimiento intrauterino retardado (CIR) y discordancia fetal
  • Malformaciones congénitas
  • Muerte fetal

Dado que los riesgos que conlleva el embarazo múltiple dependen en gran medida de la cigosidad (si son gemelos o mellizos) y de la placentación (la estructura de las placentas), comenzaremos este monográfico con una breve introducción a ambos términos y a las implicaciones que ello conlleva, describiendo los distintos tipos de embarazo múltiple que se pueden producir.

Posteriormente, en las entradas siguientes os iré explicando en detalle en qué consisten exactamente cada una de las complicaciones que he citado en este post, los síntomas que debéis vigilar y el tratamiento médico que suelen recibir.

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Parto múltiple, ¿Cesárea segura?

Mucha gente da por hecho que, en caso de embarazo múltiple, el único parto posible es el parto mediante cesárea pero, ¿Realmente tiene que ser así?

cesareas parto multiple españa 2009

cesareas parto multiple españa 2010

Fuente: INE. Gráfico de elaboración propia.

Como podemos comprobar en los gráficos, la tasa de cesáreas en nuestro país sigue en aumento, situándose en un porcentaje cinco veces superior a lo recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), que oscila entre un 5% y un 15%. Además, las posibilidades de sufrir una cesárea aumentan proporcionalmentre según el número de fetos. Por tanto, alrededor de la mitad de los partos dobles suele acabar en cesárea, así como la gran mayoría de los partos de tres o más fetos.

Lamentablemente, estos datos contrastan con lo datos de otros países europeos como por ejemplo Holanda, en donde únicamente el 14% de los partos gemelares acaba en cesárea. En el caso de Gran Bretaña, el porcentaje es del 28%.

Sin embargo, además del número de fetos, hay otros factores que influyen en el tipo de parto como:

  •  La colocación de los fetos. Este es uno de los factores más determinantes. El gráfico siguiente muestra las distintas posibilidades en un embarazo gemelar, junto con la probabilidad de ocurrencia de cada una:

colocacion fetos embarazo gemelar

Fuente: “El gran Libro de los Gemelos” (Feenstra Cooks)

La SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) recomienda el parto vaginal en caso de que ambos gemelos se encuentren en cefálica (A). Este es el caso más común y también el más favorable de cara al parto.

En caso de que el primer gemelo esté en cefálica y el segundo se encuentre en otra posición, algunos estudios sugieren que la realización de una cesárea está asociaciada a una mayor morbilidad febril materna y no mejora los resultados neonatales. La SEGO recomienda optar por un parto vaginal siempre que la gestación haya llegado a las 32 semanas y el peso estimado de los fetos sea superior a 1500 grs. En caso contrario, quedará a la elección del ginecólogo.

Así, cuando uno de los fetos está en cefálica y otro está de nalgas (B y C), el que está en cefálica nacerá primero y en cuanto al segundo gemelo, podemos encontrarnos con varias situaciones distintas. Es posible que el segundo gemelo se gire sólo o bien que sea el médico quien lo haga. También es posible que nazca de nalgas, aunque no todos los médicos admiten esta opción. En otros casos, se optará directamente por realizar una cesárea.

Por otro lado, en un 4% casos el parto puede acabar en cesárea aunque el primer gemelo se haya alumbrado mediante parto vaginal, si el médico considera que el segundo gemelo se encuentra en peligro.

Generalmente, cuando ambos fetos están de nalgas (D) o uno de ellos se encuentra atravesado (E y F) se practicará una cesárea.

  • El tiempo de gestación: En el caso de grandes prematuros se suele realizar una cesárea, esto es, en el caso de bebés nacidos antes de la semana 29 de gestación.
  • El peso de los fetos: Un peso inferior a 1500 grs determinará la práctica de una cesárea.
  • Cesáreas anteriores: Aunque depende mucho de la idiosincrasia del médico, en principio una cesárea anterior no impediría un intento de parto vaginal siempre y cuando el primer gemelo esté en posición cefálica.
  • Otros factores: La SEGO recomienda la práctica de una cesárea en aquellos casos en los que haya una placenta previa que impida salir a los bebés por el canal de parto, en caso de existencia de tumores previos, en un embarazo gemelar monoamniótico (cuando comparten el mismo saco amniótico), cuando se aprecie una pelvis insuficiente (por una lesión o una malformación congénita), cuando se trate de gemelos unidos (siameses) y en general en los mismos casos en los que esté indicada para una gestación única.

Por lo que respecta a las gestaciones triples, un estudio reciente sugiere que los resultados son mejores en caso de parto vaginal, siempre y cuando el personal hospitalario tenga experiencia suficiente en este tipo de partos.

Por último, debes tener en cuenta que la filosofía del médico y su experiencia en partos múltiples también son factores de gran relevancia. Tristemente, aún existen muchos ginecólogos que en caso de parto múltiple deciden programar directamente una cesárea, aunque las condiciones sean favorables. Si este es tu caso te invito a que acudas a otro médico a pedir una segunda opinión.

La realización de una cesárea no deja de ser una operación por lo que no sólo no está exenta de riesgos, sino que después del parto te quedas hecha polvo, retrasa la subida de la leche dificultando el establecimiento de la lactancia y la recuperación de es mucho más lenta que en el caso de un parto vaginal. En la página web del Parto es Nuestro puedes leer experiencias de embarazos múltiples que acabaron en partos vaginales.

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Tú a casa y yo a la incubadora

Cuando se tienen múltiples y los recién nacidos son ingresados en Neonatos, puede ocurrir que no todos reciban el alta al mismo tiempo. Yo recuerdo como si fuera ayer la sensación de profunda tristeza que me invadió cuando recibí el alta del hospital y salí de allí con mi niño en los brazos, dejando a mi niña ingresada.

Recuerdo esa sensación de vacío, sentir que estábamos abandonándola a su suerte, como si de alguna forma la estuviésemos traicionando al irnos a casa sin ella. Y recuerdo también la pena que sentía cuando le daba el pecho a mi hijo y me imaginaba a mi niña siendo alimentada por una fría sonda. O cuando me acostaba en la cama abrazada a mi hijo y pensaba en mi pobre hija durmiendo solita y rodeada de cables. ¡Me sentía tan culpable por no poder estar con ella haciendo las mismas cosas que con su hermano!

También me preguntaba muchas veces si, después de nueve meses juntos, no se echarían de menos entre ellos. Tengo un video de una de las ecografías 4D que me hice en el que se ve claramente que ya desde el útero interactúan entre ellos.

Si eres una mamá de múltiples, y tienes a tus bebés divididos entre tu casa y el hospital, quiero compartir contigo una serie de reflexiones para poder sobrellevar mejor esta situación:

  • Si el curso de tu embarazo permite sospechar que uno o todos tus múltiples pueden acabar en la incubadora (algo muy frecuente en caso de parto múltiple), busca un hospital que permita el acceso a ambos padres durante las 24 horas, sin ningún tipo de restricción. Eso te facilitará conciliar el cuidado de los peques que tienes en casa con las visitas a los peques que tienes en el hospital. En una situación tan estresante lo último que necesitas es tener que ceñirte a un horario de visitas.
  • No te sientas culpable por no poder pasar tanto tiempo en la incubadora como otras mamás. Al fin y al cabo ellas sólo tienen un bebé, y tú tienes que cuidar de dos (o más), así que tendrás que dividir tu tiempo como buenamente puedas.
  • Si eres primeriza como yo, el primer peque que te lleves a casa te servirá de entrenamiento para el cuidado de los que vengan después. Nosotros siempre comentamos en broma que el niño nos sirvió de conejillo de indias, ya que la mayoría de los típicos errores de padres novatos los tuvo que padecer él solito. Cuando llegó a casa su hermana ya teníamos casi dos meses de experiencia en el cuidado de bebés, algo que no parece gran cosa pero teniendo en cuenta que nuestra experiencia previa era nula la diferencia es bastante notable.

gemelos mellizos incubadora doble

  • Aprovecha para conocer y disfrutar del peque que tienes en casa, ya que cuando los tengas a todos contigo te será muy difícil poder dedicarles un tiempo en exclusiva, al menos durante los primeros meses.
  • Aprovecha también la experiencia de los primeros días para analizar de forma realista las necesidades que tendrás cuando tengas a todos tus múltiples en casa. ¿Un bebé gasta más pañales de lo que esperabas? ¿Los chupetes que has comprado no parecen suficientes para todos? ¿La bañera que compraste en la práctica resulta incómoda? Este es el momento idóneo para solventar esos pequeños problemas.
  • Si has optado por la lactancia materna, utiliza al peque que tienes en casa para estimular la producción. Ofrécele el pecho con mucha frecuencia y práctica el contacto piel con piel para favorecer la liberación de oxitocina. También puedes aprovechar mientras está mamando para sacarte la leche del otro pecho y llevársela a tu peque al hospital. Así aprovecharás mucho mejor el tiempo ya que la lactancia en estas condiciones puede hacerse muy pesada.
  • No te sientas culpable por abrazar, bañar, besar, acariciar o jugar con el peque que tienes en casa. Al fin y al cabo eres su madre, hacer todas esas cosas es tu trabajo, y ya verás como pronto podrás hacerlo también con sus herman@/s. Para reforzar el vínculo que tienes con el peque que está en la incubadora te animo a practicar el método canguro. No sólo le ayudarás a recuperarse más rápido, sino que tú también te sentirás mucho mejor.
  • Llora todo lo que necesites, desahogarte te hará sentir mucho mejor y te permitirá coger fuerzas. ¡Cuando tengas a todos tus múltiples en casa no vas a tener tiempo ni para llorar!

Y sobre todo se optimista y ten presente que esta situación es temporal, en un par de semanas estaréis todos juntos en casa, empezará tu nueva vida como multimadre, y con el tiempo esta situación no será más que un desagradable recuerdo.

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Aquí empezó todo…

Yo nunca creí en la existencia de eso que llaman reloj biológico, y ni siquiera me gustaban mucho los niños. Hasta que un día se me despertó el instinto maternal de repente, como si hubiera cogido un virus. ¡Ya eran ganas de complicarme la vida con 27 años! Pero la naturaleza es muy tozuda y aunque durante semanas estuve convencida de que se me pasaría con el tiempo, finalmente tuve que rendirme ante la evidencia; estaba deseando ser mamá y más me valía hacer algo al respecto.

Ahí empezó un larga carrera de obstáculos que duró tres años. Durante todo ese tiempo mitigué la ansiedad devorando toda la información sobre maternidad y crianza que caía en mis manos. Me convertí en una experta en embarazo, lactancia, rabietas, sueño infantil, alimentación…

Finalmente nuestra paciencia se vio recompensada, ¡Y por partida doble! Después de un embarazo bastante difícil, que tuve que pasar en reposo casi desde el primer día, en agosto de 2011 por fin pude conocer a mis mellizos, niño y niña. Tan pequeñitos, prematuros, metidos en una incubadora llenos de aparatos, pero tan bonitos y sobre todo…¡Tan míos!

Aunque pude llevarme a mi hijo a casa cuando me dieron el alta, mi hija tuvo que estar ingresada en Cuidados Medios durante seis semanas más. Pero desde que llegó a casa ya no nos hemos vuelto a separar. Cuando finalizó mi baja maternal decidí pedirme una excedencia para poder dedicarles todo mi tiempo, ¡No quiero perderme nada! Cada día me despierto con dos caritas sonrientes a mi lado que me recuerdan que soy inmensa y doblemente afortunada, mientras afronto el mayor reto de mi vida; criarles con todo el amor, empatía y respeto que se merecen, respetando su ritmo y disfrutando de cada pequeño avance. ¡Qué difícil es estar a la altura de algo tan grande!

Y así es como empezó mi incursión en el fascinante mundo de la multimaternidad, camino en el que os invito a acompañarme a través de la lectura de este blog. Bienvenidos y gracias por visitar mi pequeño ciber rincón.

mellizos jugando a la pelota

Mis mellizos con 13 meses practicando sus aficiones favoritas; jugar con la pelota y mirarse los pies

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