7 cosas que me hubiera gustado saber antes de convertirme en multimadre

El otro día estuve reflexionando acerca de todo lo que he aprendido este último año. Cómo he comentado alguna vez, antes de embarcarme en esta maravillosa aventura no tenía demasiada idea acerca del cuidado y la evolución del bebé. Algunas de las cosas que han ocurrido eran de esperar, otras me han sorprendido gratamente y algunas otras directamente me han defraudado o me han hecho sentir frustrada en algún momento. Por ello he pensado en escribir una entrada acerca de todas aquellas cosas de la multimaternidad que me hubiera gustado saber antes de ser madre. Ahí va:

1. Ya no serás anónima nunca más.

Aunque no te hayas casado con un deportista de élite, ni el papá de tus criaturas sea un actor de Hollywood, el hecho de ser multimadre o multipadre te convierte automáticamente en una celebrity, al menos a nivel local. ¡Y es que los bebés múltiples, por alguna razón que aún no he sido capaz de averiguar, llaman muchísimo la atención! Esto significa que la gente te mirará por la calle, se acercará sin ningún disimulo a mirar a tus bebés de cerca para verificar que no sean extraterrestres, harán comentarios al respecto enfrente de tus narices y en algunos casos incluso te darán el pésame. La mayoría de los comentarios que recibas serán pretendidamente amables, otros no lo serán tanto y algunos estarán directamente fuera de lugar. Sin embargo, lo que es seguro es que llamarás mucho la atención por la calle, así que prepara tu mejor sonrisa y oigas lo que oiga no dejes que te afecte.

Si quieres sabes más sobre este tema, te invito a leer nuestro post sobre lo que hay que oír…¡Por tener múltiples! La buena noticia es que, según otras multimadres con más experiencia que yo, esta fama recién adquirida sólo dura un par de años, hasta que los niños dejan de ir en una silla doble de paseo (o triple). Aunque no estoy segura de que este sea el caso de los gemelos o trillizos idénticos, seguro que estos recibirán muchísimos comentarios a lo largo de su vida.

2. Tus múltiples (seguramente) tardarán unos meses en relacionarse entre sí.

Este ha sido uno de mis grandes descubrimientos como multimadre. Antes de tener a mis bebés reconozco que tenía una imagen muy idílica al respecto; me los imaginaba durmiendo abrazados en la cuna, buscándose con la mirada el uno al otro nada más despertar, tomando pecho cogidos de la mano… Y nada más lejos de la realidad, al menos durante los primeros meses en los que se ignoraban el uno al otro un 98% del tiempo, a pesar de pasar el día juntos e incluso compartir la misma cuna. Así, no fue hasta los seis o siete meses cuando empezaron a ser realmente conscientes el uno del otro y empezaron a interactuar entre sí. Incluso hoy en día, con 13 meses, muchas veces juegan por separado y se ignoran mutuamente.

Sin embargo he de decir también que son inseparables; a veces juegan, otras veces se pelean e incluso a veces compiten el uno con el otro por la atención de mamá. Pero de lo que estoy segura es de que no sabrían vivir el uno sin el otro. Y yo he sigo una testigo privilegiada de cómo han ido construyendo poco a poco su relación, ¡Y ha sido precioso!. Así que si eres una futura mamá de múltiples no esperes que tus bebés se relacionen entre ellos desde el primer día, apenas acaban de aterrizar al mundo y están muy ocupados descubriendo todo lo que les rodea, pero ya verás como dentro de un par de meses serán uña y carne.

gemelos mellizos jugando

3. Por mucho que te esfuerces, muchas veces no podrás evitar que lloren (a la vez).

Algunas veces ni siquiera sabrás a cual  consolar primero o te desesperarás intentando consolar a los dos a la vez. Antes de ser madre pensaba que si criaba a mis mellizos de forma respetuosa y atendía sus necesidades con rapidez apenas llorarían. Y bueno, es posible que gracias a esto lloren menos que otros niños (que tampoco lo se), pero el hecho es que de vez en cuando lloran desconsolados y a veces me hace sentir frustrada no poder consolarles a pesar de mis besos y abrazos, sobre todo últimamente cuando me piden imposibles como querer comerse la comida del perro o intentar agarrar un cuchillo.

Supongo que a ninguna madre del mundo le gusta ver sufrir a sus hijos, pero creo que a veces es inevitable ya que el llanto es su forma de expresarse, sobre todo ahora que son tan pequeños y aún no saben transmitir sus necesidades hablando. Así que, cuando ocurre, una no puede hacer más que acompañarles en su sufrimiento y ayudarles a desahogarse, y si lloran los dos a la vez y estás sola con ellos, tratar de atenderles a los dos como buenamente puedas. Al fin y al cabo, ¡Las multimadres también somos humanas!.

4. Sincronizar sus ritmos en la medida de lo posible te facilitará enormemente la vida.

Para mí, que estoy sola en casa con ellos durante el día, esta es una regla de oro que trato de cumplir escrupulosamente. Para poder apañarme bien con ellos y simplificar la logística intento que lo hagan todo a la vez y que siempre estén juntos en el mismo espacio para poder vigilarles sin volverme loca. Un tema fundamental es el sueño, trato de que ambos hagan las mismas siestas a la vez y a la misma hora, porque si no organizarme sería imposible y no podría descansar ni un solo minuto. Así que lo hago es acostarles a los dos a la vez en cuanto uno de los dos tiene sueño, y despertar al segundo mellizo en cuanto se despierta el primero. El hecho de que duerman juntos ayuda mucho. También les doy de comer a la vez, una cucharada a uno y otra a su hermano.

Si no lo hiciera así me encontraría con situaciones como que uno de ellos sigue durmiendo la siesta de la mañana mientras que el otro ya quiere comer y tendría que darles de comer por separado, lo que me llevaría el doble de tiempo y además no podría vigilar al primero mientras doy de comer al segundo. Supongo que esta es una norma cuyo cumplimiento se va complicando a medida que se hacen mayores y más independientes pero de momento me funciona bastante bien.

5. Compartieron útero pero no son iguales.

Esto está intrínsecamente relacionado con el postulado anterior. El hecho de que sean múltiples no implica que tengan las mismas necesidades ni los mismos gustos. Y esto, aunque inevitable, complica un poco las cosas. A mí me pasa por ejemplo con las comidas. A mi hija le gustan muchas más comidas que a mi hijo, lo que implica que por ejemplo cuando le preparo un gazpacho tengo que preparar también una alternativa para su hermano. En cambio, a mi hijo le encanta la piscina pero mi hija enseguida tiene frío y quiere salir lo que implica que, si estoy sola con ellos, tengo que sacarles a los dos de la piscina. Supongo que es el precio que hay que pagar por tener un compañero de juegos de la misma edad.

6. Haz acopio de chupetes.

Si has decidido que tus hijos usen chupete te aconsejo que te aprovisiones de existencias como si fueran a dejar de fabricarlos mañana. ¡No te imaginas la cantidad de chupetes que una multimadre tiene que buscar una y otra vez a lo largo del día! Y siempre están escondidos en los lugares más inimaginables. Esta actividad se hace especialmente intensa cuando los bebés pasan por esa fase en que descubren que son capaces de tirar cosas, y se dedican a lanzarlos una y otra vez y cuanto más lejos mejor. Pero claro, a los cinco minutos ya están llorando porque no encuentran su chupete. Desde aquí aprovecho para proponer que el lanzamiento del chupete sea considerado una disciplina olímpica. ¡Tengo dos futuros campeones en casa desperdiciando su talento!

chupetes padres

7. Olvídate de ser una persona puntual y ordenada.

Prioriza aquellas tareas que te garanticen la supervivencia doméstica. Cuando una se convierte en multimadre, llegar con puntualidad a una cita se convierte en poco menos que una utopía. Antes de tener a mis hijos pensaba que todo esto no era más que una cuestión de organización, y que con una planificación adecuada podría llegar más o menos a todo. ¡Error! Generalmente el nivel de desorden e impuntualidad es proporcional al número de múltiples. La puntualidad en sí para mi es un misterio, hay veces que empiezo a prepararles apenas una hora antes y llego puntual, y otra veces les preparo con más de dos horas de antelación y llego con retraso. Y es que cuando eres multimadre la vida se llena de sorpresas y, sobre todo, de imprevistos de última hora. Así que te aconsejo minimizar tus expectativas al respecto y conformarte humildemente con haber hecho todo lo posible por haber llegado puntual. La mayoría de la gente lo entenderá (y si no lo entienden invítales a pasar un día en tu casa con tus múltiples).

La misma consideración es aplicable a la intendencia doméstica. Olvídate de tener la cocina impoluta, la ropa perfectamente planchada y ordenada y la cena preparada. A partir de la llegada de tus múltiples la colada se acumulará sin piedad, y la cocina aparecerá constantemente llena de cacharros por mucho que te esfuerces. Confórmate con mantener un nivel de salubridad adecuado y con encontrar un hueco para ducharte todos los días. Y si te sobran diez minutos, ¡Descansa! Necesitarás todas tus energías para cuidar de tus múltiples. No te sientas culpable (ni dejes que te lo hagan sentir), rebaja tu nivel de exigencia y ocúpate de lo importante: ¡Disfrutar de tus hijos! Ya vendrán tiempos mejores para volver a ser puntual y ordenada cuando crezcan, pero los primeros meses de tus hijos no volverán nunca.

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¿Sabías que…? La probabilidad de tener un embarazo múltiple y la ley biológica de Hellin

En 1895, el investigador Hellin formuló una ley según la cual la frecuencia de ocurrencia de los embarazos múltiples podía explicarse mediante una sencilla regla matemática. Según este postulado, la frecuencia de dichos embarazos va disminuyendo conforme va aumentando el número de fetos en gestación, de conformidad con la potencia 1/85(n-1), siendo “n” la cantidad de fetos. Así, obtendríamos las probabilidades siguientes:

ley de hellin probabilidad embarazo múltiple

La denominada Ley de Hellin ha sido puesta a prueba en diversas ocasiones y, aunque no es exacta matemáticamente hablando, al menos permite realizar una aproximación. Así, un estudio realizado en 1953 Estados Unidos mostró discrepancias difíciles de explicar, después de analizar 57 millones de partos.

Asimismo, la utilización creciente de técnicas de reproducción asistida desde los años 60 también ha alterado significativamente las probabilidades de tener una gestación múltiple. Por ejemplo, según un estudio sueco de los nacimientos múltiples ocurridos entre los años 1750 y 2000, la cifra de trillizos y cuatrillizos mostró excesos con respecto a lo establecido por la Ley de Hellin.

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Mi primer aniversario como (multi)madre

Recién aterrizada de vacaciones, el jueves pasado fue un día muy especial para mí ya que mis mellizos cumplieron su primer año. Parece un tópico eso de que crecen tan rápido que apenas te das cuenta, pero es completamente cierto. Hace ahora un año eran unos bebés diminutos cuya vida consistía básicamente en comer y dormir, y ahora son dos bebés inquietos que no paran de jugar, se ponen de pie, trepan para subirse a los muebles y ya amenazan con dar sus primeros pasos.

tartas primer cumpleaños gemelos mellizos

Han pasado tantísimas cosas en estos 365 días que incluso me cuesta recordar con nitidez algunos momentos. Si tuviera que definir en una sola palabra mi primer año como madre diría que ha sido intenso, o más bien intensivo, ya que cuidar de dos bebés durante 24 horas al día es bastante agotador. Pero, por otro lado, creo que se me ha dado mejor de lo que yo esperaba teniendo en cuenta que mi experiencia previa en el cuidado de bebés era nula.

Uno de mis primeros y mejores recuerdos fue durante el parto, cuando pusieron a mi hijo sobre mí mientras sacaban a mi niña. Entonces, él alargó la mano y me cogió la nariz. No puedo describir con palabras la mezcla de emoción y ternura que sentí en aquellos momentos, de pronto sentí un enamoramiento tan intenso que me hizo llorar, y a la vez me sentí abrumada por la enorme responsabilidad que se me venía encima. ¿Sabría cuidarlos bien? ¿Estaría a la altura? Y al final resultó que era cierto, que la maternidad es algo eminentemente instintivo, y la primera vez que cogí en brazos a mi pequeñísimo hijo de apenas dos kilos sentí que llevaba toda la vida haciéndolo.

Recuerdo también la primera vez que me dejaron ver a mi hija cuatro días después del parto. Con tan sólo un kilo de peso, metida en su incubadora y rodeada de tantos cables, en apariencia tan delicada pero sin embargo tan luchadora. Se la veía tan larga y tan delgadita pero con una cara preciosa, parecía una pequeña princesa atrapada en una urna de cristal. Le pedí a la enfermera que la sacara, la abracé y lloré durante un buen rato, lágrimas de pena por verla en esa situación, pero sobre todo de alegría y de alivio, ¡Estaba viva y estaba sana!

Tampoco puedo olvidar ese maravilloso 20 de septiembre cuando mi hija recibió al fin el alta y pude llevármela a casa con nosotros. Ese fue el día en que empezó realmente mi nueva vida como multimadre, y se acabó el tormento de tener mi corazón constantemente dividido en dos. La primera vez que ví a mis hijos dormir juntos en la misma cuna también fue un momento memorable, me lo había imaginado tantas veces que ni siquiera me parecía real.

mellizos gemelos durmiendo abrazados

Mis mellizos durmiendo la siesta abrazados hace un par de semanas

Sin duda, esos fueron los momentos más especiales, aunque creo que este último año he sentido más emociones que durante el resto de mi vida. He reído viendo sus primeras trastadas, he llorado de impotencia cuando no podía calmar sus cólicos, me he sorprendido con la aparición de sus primeros dientes, me he agobiado tratando de conciliar el cuidado de mi hijo con las visitas diarias al hospital para ver a su hermana, me he emocionado con cada gesto de complicidad que se hacen el uno al otro, he sentido frustración por todos los obstáculos que he tenido que superar para establecer la lactancia (y he sentido el orgullo de haberlos superado todos), he padecido el agotamiento de tantas noches sin dormir, he gozado de la felicidad de despertarme abrazada a mis dos pequeñines, he sentido el miedo y la incertidumbre por el estado de salud de mi hija y la pena de tener que dejarla ingresada en el hospital mientras los demás nos íbamos a casa.

Por tanto, ha sido un año agridulce pero sin duda el balance es claramente positivo, y las pocas cosas malas que han ocurrido quedarán enterradas para siempre en el fondo de mi memoria como algo anecdótico. Nunca me alegraré suficiente de haber solicitado una excedencia para cuidar de mis hijos, a pesar de que sin duda tendrá consecuencias negativas sobre mi carrera profesional. Todo este tiempo que hemos compartido no tiene precio y a pesar de que al principio temía agobiarme por estar todo el día en casa sola con los niños, al final todo ha sido mucho más fácil de lo que yo pensaba. Ahora mismo ni siquiera imagino el momento de separarme de ellos.

Durante este año he aprendido muchísimo acerca del cuidado del bebé, he conocido todo tipo de artículos de puericultura que ni siquiera imaginaba que existieran y he contactado con otras madres a través de internet para intercambiar experiencias. Y, sobre todo, he aprendido muchísimo sobre mi misma, conociendo habilidades que no sabía que tenía, y también otros defectos que me gustaría no tener. Me gustaría ser una madre perfecta pero por desgracia tan solo soy una madre humana más. Pero prometo intentar hacerlo mejor cada día, ya que mi nueva carrera como madre no ha hecho más que empezar. Gracias G. y C. porque vuestro amor me hace mejor persona.

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La historia de mi lactancia (II): Estableciendo la lactancia con mi hijo en el hospital

En la entrada anterior os hablaba de mi parto y de las 48 horas posteriores, os conté cómo viví esas horas separada de mis hijos, mi estado de confusión acerca de todo lo que estaba pasando  y cómo al fin logre extraer unas gotas de calostro con el sacaleches eléctrico del hospital. En esta entrada os contaré como logré establecer una lactancia materna exclusiva con mi hijo, después de dos días separados.

En esta etapa inicial de la lactancia, mis grandes aliados fueron el sacaleches eléctrico, disponer de la información necesaria y cantidades ingentes de paciencia. Y también, por supuesto, el apoyo de mi marido, quien me ayudó muchísimo con la lactancia y además no se atrevió a llevarme la contraria a pesar de que en muchos momentos ni yo misma tenía muy claro lo que estaba haciendo.

El segundo día después de mi parto me desperté aún más triste y cabreada, ¿Cómo era posible que a estas alturas aún no conociese a mi hijos? Además me encontraba mucho mejor físicamente y empecé a plantearme todo tipo de locuras como quitarme las vías por mi cuenta y riesgo y escaparme a la incubadora en cuanto me quedase sola en la habitación. Y mi marido, que me conoce muy bien, temiendo que hiciera cualquier barbaridad bajó a ver a mis peques y a pedirle a las enfermeras que al menos me subieran a mi hijo un momentito -que estaba en una cuna térmica perfectamente bien de salud- para que pudiera sentirme mejor. Finalmente no hizo falta ya que justo en ese momento mi hijo estaba recibiendo el alta, y quince minutos después de repente ví como se entreabría la puerta de la habitación y se asomaba una cuna. ¡Por  fin me dejaban ejercer de madre! Con todo el cuidado del mundo abracé a esa cosita de apenas dos kilos y no le solté durante toda la estancia en el hospital nada más que para dormir (y porque tenía miedo de que se me cayera de la cama que si no…).estatua lactancia hospital gregorio marañon maternidad o'donell

Cuando me entregaron a mi hijo lo primero que hice fue quitarle el chupete que le habían dado en Neonatos, no quería que nada interfiriera con la lactancia, especialmente teniendo en cuenta que llevaba dos días siendo alimentado mediante biberón y aún no había podido ponérmelo al pecho. Lamentablemente, un hospital que presumía de ser partidario de la lactancia materna, e incluso tiene una escultura de una mujer amamantando a su bebé en la entrada, no contemplaba otro método para alimentar a los bebés recién nacidos, como por ejemplo el método dedo-jeringa. Sabía que eso iba a dificultarme bastante la lactancia pero no me imaginaba hasta qué punto.

Durante esos primeros días las enfermeras de planta me ayudaron bastante, me colocaron al niño, me enseñaron a introducir toda la aureola del pezón en su boca, a estimular la succión tocándole la mandibula y a lanzar pequeñas gotas de leche artificial dentro de su boca con el biberón para animarle. Pero mi hijo no se enganchaba a pesar de todos nuestros esfuerzos. Seguí practicando mucho piel con piel (tener a mi hijo sobre mi pecho desnudo) y cada tres horas me levantaba, le ofrecía el pecho durante media hora y después le daba el biberón que me traían las enfermeras. Y una y otra vez me volvía a rechazar. Y no es que el bebé estuviera adormecido, ya que el biberón se lo tomaba de un trago. En mi infinita desesperación llegué incluso a tirar el contenido de uno de los biberones y saltarme una toma para hacer que tuviese más hambre. Pero tampoco funcionó y no quise volver a intentarlo ya que mi bebé estaba muy justo de peso y me dio miedo que lo ingresaran a él también.

Y lo peor de todo es que tampoco me había subido la leche aún. Me sentía agotada, derrotada, rechazada por mi bebé, y acabé preguntándome si todos tendrían razón y una vez que un bebé ha probado un biberón ya nunca se engancha al pecho de su madre. Después de más de 24 horas intentándolo, casi sin dormir y sin haber podido conocer a mi hija todavía, me flaqueaban las fuerzas y recuerdo como una noche, después de una de las tomas, me puse a llorar desconsolada. ¿Dónde estaba el instinto de succión de mi bebé? ¿Ya no se podía hacer nada para arreglar la situación? ¿Y cuándo iba a conocer a mi hija?

Intenté conservar la calma y me prometí a mi misma que si no lo conseguía en cuanto me dieran el alta llamaría a una asesora de lactancia para que viniera a casa. Me repetía a mi misma una y otra vez que si se podía, que era cuestión de paciencia, que si incluso había madres adoptivas que habían logrado una lactancia inducida cómo no iba a poder conseguirlo yo, que estaba recién parida. Así que seguí intentándolo toma tras toma, aunque con poca convicción a estas alturas la verdad, pero tampoco se me ocurría que otra cosa hacer.

Y cuando llevábamos algo menos de 48 horas juntos de pronto sucedió. Fue en la toma de las nueve de la noche. Una vez más le ofrecí mi pecho y esta vez lo cogió…¡Y no lo soltó en una hora y media! Paseaba por la habitación con mi bebé a cuestas y me sentía tan feliz y orgullosa de mi misma. Las enfermeras que entraban, conscientes de mi esfuerzo, me regalaban sonrisas de complicidad. Pensé que había resuelto definitivamente el problema pero en la siguiente toma me volvió a rechazar. Y en las dos tomas siguientes también me rechazó, pero a la mañana siguiente me volvió a coger el pecho. Y así, poco a poco, le fue cogiendo el gusto y cada vez cogía el pecho con más facilidad. La sensación al darle de mamar era indescriptible, maravillosa, todo un subidón de hormonas. ¡Lo estaba consiguiendo! Mi hijo se alimentaba de mí, de mi cuerpo, era increíble tener esa capacidad.bebe amamantado lactancia

Una noche empecé a encontrarme regular y al tocarme la frente noté que tenía un poco de fiebre. Nunca me he alegrado tanto de no encontrarme bien. Al fin se estaba produciendo la subida de la leche, seis días después del parto. Cuando recibí el alta del hospital mi bebé ya se alimentaba del pecho con total normalidad, le daba las tomas a demanda y después las complementaba con leche artificial. A su vez, los pocos ratos libres que tenía los dedicaba a sacarme leche para llevársela a mi hija.

Unos días después de recibir el alta llevé a mi hijo al centro de salud a su primera revisión. Le comenté a la enfermera mi experiencia y mi deseó de lograr una lactancia materna exclusiva. Estuvimos charlando, vio al niño mamar, verificó que el agarre era correcto y me dijo que por su parte no veía ningún inconveniente. Me recomendó ir retirando gradualmente las tomas y así lo hice. Primero retiré las tomas de la noche, que eran para mí las más engorrosas, y gracias a eso comencé a descansar mejor. Después retiré las de la mañana y unos días después las de la tarde. Pesaba a mi hijo cada dos días y fui comprobando como iba cogiendo peso con total normalidad.

Dos semanas después del parto había conseguido lograr una lactancia materna exclusiva con mi hijo. Las tomas eran larguísimas, casi interminables, pero es que mi bebé tenía un duro trabajo por delante. No sólo tenía que estimular la producción para alimentarse él mismo, sino que además tenía que ayudarme a producir leche suficiente para su hermana, quien permanecería ingresada al menos durante cuatro semanas más. Pero esa es otra historia que os contaré en la próxima entrada.

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La historia de mi lactancia (I): Las primeras 48 horas después del parto

La historia de mi lactancia es un poco larga y complicada, dado que después del nacimiento de mis mellizos pasamos mucho tiempo separados y además las circunstancias de cada uno de mis hijos al nacer fueron muy distintas. Por ello la dividiré en varias entradas distintas. Así que en esta entrada os contaré como fueron esas primeras 48 horas después del parto separada de mis hijos. Después relataré como logré establecer la lactancia con mi hijo, quien apenas estuvo ingresado 2 días en observación, y también os contaré como logré establecer la lactancia con mi hija, a pesar de que estuvo ingresada en Neonatos durante siete largas semanas. Finalmente, os hablaré también sobre cómo es la lactancia materna exclusiva con mellizos una vez instaurada y os contaré mis truquillos para hacerlo más llevadero.

Hasta que conseguí ser madre pasaron tres largos años, y para amenizar la espera me dediqué todo ese tiempo a leer e informarme acerca de la crianza, el parto respetado, el cuidado del bebé… y por supuesto sobre lactancia. Desde que supe que estaba esperando mellizos me informé a conciencia acerca de las particularidades de la lactancia con múltiples, los mitos que existen sobre el tema, las distintas posturas para darles de mamar a la vez y las dificultades en el establecimiento de la lactancia con bebés prematuros.

En fin, podríamos decir que llevaba la lección bien aprendida. Incluso me llevé al hospital una copia digital en el móvil del libro “Un regalo para toda la vida” por si me surgía alguna duda puntual, varias guías de lactancia que me había descargado y los datos de cotacto de algunas asesoras de lactancia por si necesitaba ayuda. Nada podía salir mal.

Y al fin llegó el día de mi cesárea programada. Ingresé a primera hora de la mañana y a las 11:45 ya habían nacido mis dos hijos. Los neonatólogos se los llevaron rápidamente para revisarlos y yo me quedé ingresada en la unidad de recuperación ya que me había dado una subida de tensión postparto. Apenas había podido verles unos segundos, lo suficiente como para comprobar con mis propios ojos que había tenido dos hijos sanos y preciosos. Mi hijo, que evolucionó favorablemente durante todo el embarazo, nació pesando 2200 gr. Y mi hija, quien arrastraba un Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR) severo, nació pesando apenas un kilo pero en muy buen estado, respiró por si misma desde el principio y en un par de horas pasó de la Unidad de Cuidados Intensivos a la Unidad de Cuidados Intermedios. Me alegré muchísimo cuando me enteré, después de estar temiendo por su vida desde la semana 20 del embarazo había nacido viva y sin secuelas aparentes. ¿Qué más podía pedir?

cesarea gemelos mellizos

Esa misma noche logré que me subieran a planta. Mientras tanto, mis hijos permanecían ingresados aunque estables, y yo no dejaba de preguntar una y otra vez cuando podría verlos. Al final no fue posible y esa noche me dormí triste y agotada, pero a la vez ilusionada con poder verlos al día siguiente. Las enfermeras me trajeron calmantes y recuerdo haberles repetido una y otra vez que quería darle el pecho a mis niños para asegurarme de que las pastillas que me daban eran compatibles con la lactancia, y sobre todo para que no me trajeran la pastilla para cortar la leche. Recuerdo que unos días antes del parto había leído en un foro el testimonio de una chica que afirmaba que le habían traído la pastilla sin haberlo solicitado y que casi se la toma sin querer. ¡No quería que eso me pasase a mí!

Al día siguiente me levanté bastante dolorida y un poco confusa, y volví a pedir ver a mis hijos. Cuando vino el ginecólogo de guardia y me dijo que aún no podía ver a mis hijos porque era necesario continuar con la medicación intravenosa se me vino el mundo encima. ¿Acaso no existían los goteros portátiles? ¿Pasaría algo tan grave si se interrumpía la medicación durante tan sólo cinco minutos? Supliqué, lloré, me enfadé, pero no sirvió de nada. No hacían más que decirme que los niños estaban bien y que me conformase con ver las fotos que había hecho mi marido con el móvil. Incluso el ginecólogo me dijo, con cierta sorna, que más me valía tranquilizarme puesto que cuanto más nerviosa me pusiera peor sería para mi tensión, y que a este paso iba a tardar bastantes días en conocer a mis hijos.

Cómo os podréis imaginar fue uno de los días más tristes de mi vida y nadie parecía entender lo mal que me sentía, aunque algunas enfermeras trataban de animarme. Oía bebés llorando en las otras habitaciones y yo que había tenido dos tenía los brazos vacíos. El que tenía que ser el mejor día de mi vida se convirtió en una pesadilla e incluso tuve que pedir que me sacasen la cuna de mi habitación porque no soportaba verla vacía.

Pasadas unas horas logré calmarme y volví a pensar en el tema de la lactancia. ¿No debería estar haciendo algo al respecto aunque no tuviera a los niños conmigo? Las enfermeras que venían periódicamente a revisarme me examinaban el pecho, todas me decían que tenía “buen calostro” pero nadie me decía lo que tenía que hacer y, ¿Cómo iba a subirme la leche sin ningún tipo de estímulo? ¿Cuántos días más iba a estar separada de mis hijos? ¿Y si se me cortaba la leche por estar tanto tiempo separados?

De pronto me veía perdida y bastante confundida y tanta teoría no me estaba sirviendo de nada. Así que decidí hacer algo para sentirme mejor y pedí que me trajeran un sacaleches eléctrico (aunque yo traía en la maleta un par de sacaleches manuales por si acaso). Después de preguntar a un par de enfermeras, conseguí que una de ellas me lo trajera aunque me dijo que personalmente me lo desaconsejaba ya que me iba a provocar una mastitis. Reconozco que me hizo dudar, pero finalmente decidí confiar en mi instinto y enchufé aquel extraño aparato. Prefería pecar por exceso antes que por defecto.

La primera vez que usé el sacaleches me sentí muy extraña, e incluso me asusté al ver cómo se iban agrandando los pezones como consecuencia de la succión. ¿Aquello era normal? jeringuilla calostro lactancia materna¿Por qué no salía nada de nada? Volví a llamar a otra enfermera y le pregunté. Ella me revisó el pecho una vez más, apretó el pezón y me enseñó las gotas de calostro que salían. Aparentemente todo estaba en orden. Sin embargo, cuando yo apretaba no lograba sacar ni una gota, lo único que conseguía era hacerme daño. Me dijo que continuase haciendo extracciones cada dos o tres horas, y que tuviese paciencia. Así lo hice y, finalmente, al tercer intento cayeron un par de gotas de color amarillento, casi transparente. Al fin estaba ahí ese oro líquido tan maravilloso, el calostro. Llamé a una enfermera y lo recogió con una jeringuilla para dárselo a mi hija, que era la que estaba más débil de los dos.  En ese momento recobré la confianza en mi misma y supe que podía hacerlo. Me estaban robando las primeras horas de vida de mis hijos pero no iba a dejar que me robasen también mi lactancia, nuestra lactancia.

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¿Sabías que…? El encuentro mundial de múltiples en Twinsburg

A lo largo del planeta se organizan numerosos festivales dedicados al mundo de los múltiples. El más conocido de todos tiene lugar cada año en Twinsburg (literalmente, la ciudad de los gemelos), en Ohio (Estados Unidos). Este evento llamado “Twins Days” se celebra cada año el primer fin de semana de agosto. El primer encuentro tuvo lugar en 1976 con sólo 37 pares de gemelos y ha ido creciendo cada año hasta llegar a ser el mayor encuentro mundial de múltiples, con más de 3000 asistentes de distintos países.

encuentro mundial multiples twinsbourg gemelos mellizos trillizos

Fuente: www.soho.com/com

El festival de Twinsburg acoge a gemelos, mellizos, trillizos, cuatrillizos y hasta quintillizos de todas las edades; podemos encontrar desde recién nacidos hasta octogenarios y para muchos se ha convertido en una verdadera tradición familiar. Se celebran bailes, rifas, karaokes, un torneo de golf, un desfile, juegos para niños, un concurso de talentos y durante una fiesta se eligen a los hermanos que serán los reyes del festival ese año.

El año pasado el tema central del festival fue el circo y se registraron más de 1700 pares de gemelos, muchos de ellos disfrazados de payasos, malabaristas…etc. El festival de 2012 se celebrará del 3 al 5 de agosto y estará dedicado a los super héroes.

gemelos domadores twinsburg

Los hermanos Steve y Jeff Naggel llevan 24 años acudiendo al festival

En los últimos años, este festival también ha atraído la presencia de numerosos científicos que estudian la influencia de los genes y el entorno en el comportamiento humano y en relación con distintas enfermedades. Aunque tienen prohibido contactar directamente con los participantes, no faltan voluntarios para la recogida de datos en los laboratorios montados al aire libre. Se realizan estudios sobre la ansiedad, el reuma, la diabetes, el envejecimiento, el cáncer, la alopecia o incluso estudios sobre biometría patrocinados por el FBI.

El pueblo de Twinsbourg  fue fundado en 1817 y recibió ese nombre gracias a sus futwinsburg foto antiguandadores, dos gemelos idénticos llamados Moses y Aron Wilcox. Procedentes de Connecticut,  en 1819 adquirieron 4000 acres de tierra y pusieron a la venta pequeñas parcelas a bajo precio con el objetivo de atraer nuevos habitantes. También ofrecieron ceder de forma gratuita 6 acres de tierra para construir una plaza pública, así como 20 $ para comenzar un nuevo colegio, si las autoridades accedían a cambiar el nombre del pueblo, que por aquel entonces se llamaba Millsville.

Dicen que estos dos hermanos se parecían tanto que sólo sus amigos más íntimos podían distinguirlos. Además, las vidas de ambos estuvieron llenas de paralelismos; trabajaron juntos, se casaron con dos hermanas, tuvieron propiedades en común, tuvieron el mismo número de hijos, contrajeron la misma enfermedad y murieron con horas de diferencia. Y por supuesto, fueron enterrados juntos en la misma tumba en el cementerio de Twinsbourg.

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¿Cómo saber si son gemelos o mellizos? Tipos de embarazo múltiple (II). La placentación

La placentación

El término placentación hace referencia a la formación, tipo y estructura de la placenta. En la mayoría de los casos se podrá determinar la cigosidad analizando la estructura placentaria mediante una ecografía.

Cuando se produce un embarazo, el óvulo fecundado viaja hasta el útero durante varios días, implantándose en la pared uterina. Es entonces cuando pasa a denominarse embrión, y comienza la formación de la placenta.

El saco amniótico está cubierto de dos membranas cuya función es la de proteger al feto y se forma entre el octavo y el noveno día tras la fecundación.  La membrana exterior se denomina corión y forma parte de la placenta. La membrana interna se denomina amnios. Se trata de una fina membrana que envuelve al embrión y está rellena de líquido amniótico.  El amnios permite que el feto realice movimientos, le protege de los golpes y posibilita que las sustancias de desecho pasen al torrente sanguíneo de la madre para su eliminación.

estructura saco amniotico corion amnios

Fuente: Kalipedia.com

La placentación en el embarazo múltiple

En el caso de los gemelos dicigóticos (mellizos), la implantación de cada óvulo se produce por separado, dando lugar a distintas placentas y a dos sacos amnióticos. Los fetos tienen dos coriones y dos amnios. Es lo que se denomina como embarazo bicorial-biamniótico.

Sin embargo, en el caso de los gemelos monocigóticos la estructura placentaria depende del momento en el que se produce la división del cigoto, por lo que existen varias posibilidades:

  • Embarazo bicorial-biamniótico: Dos placentas y dos sacos amnióticos. Ocurre cuando la división del cigoto se produce en los tres primeros días tras la fecundación. Es el caso del 30% de los gemelos monocigóticos. Se trata del embarazo múltiple de menor riesgo.
  • Embarazo monocorial-biamniótico: Los embriones comparten la placenta pero están en sacos amnióticos separados (tienen un corión y dos amnios). La división del cigoto se produce entre el cuarto y el octavo día, por lo que la placenta y el corión ya están formados. Es el caso del 63% de los embarazos monocigóticos. El riesgo más relevante asociado a los embarazos monocoriales es la posibilidad de que se produzca el Síndrome de Transfusión Feto Fetal (STFF) ya que los dos torrentes sanguíneos están conectados mediante los vasos sanguíneos de la placenta.
  • Embarazo monocorial-monoamniótico. Comparten la placenta y el saco amniótico. Los fetos tienen un corión y un amnios. Tiene lugar cuando la división de cigoto se produce entre los días 8 y 13. Se trata del caso menos habitual de todos (entre el 1% y el 4% de los casos) y a la vez el embarazo múltiple de mayor riesgo ya que al riesgo de desarrollar STFF debemos añadir el riesgo del enredamiento de cordones.
  • Siameses: Comparten la placenta, la bolsa amniótica (un corión y un amnios) y alguna parte del cuerpo. Este fenómeno se produce cuando la división del cigoto tiene lugar a partir del día 13 después de la fecundación.

placentas gemelos univitelinos monocigóticos mellizos dicigóticos bivitelinos

Fuente: Wikipedia

Determinando la cigosidad a través de la placentación

Cómo podemos observar en el gráfico siguiente, la placentación no siempre es un criterio definitivo a la hora de determinar la cigosidad. Así, aunque todos los mellizos presentan un embarazo bicorial biamniótico, en este caso también podría tratarse de gemelos monocigóticos (caso A). A su vez, aunque el embarazo monocorial biamniótico es propio exclusivamente de los gemelos monocigóticos (caso C), en algunos embarazos bicoriales biamnióticos se puede producir el fenómeno de la fusión de placentas (caso B), siendo difícil determinar a simple vista si se trata de una o dos placentas. Finalmente, cuando se trata de un embarazo monocorial monoamiótico (caso D) está claro que son gemelos monocigóticos.

Tipos embarazo multiple segun placenta

Fuente: “El Gran Libro de los Gemelos”. Autora: Coks Fenstra

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¿Cómo saber si son gemelos o mellizos? Tipos de embarazo múltiple (I). La cigosidad.

A modo de introducción para nuestro monográfico acerca de los riesgos del embarazo múltiple, es importante conocer el tipo de embarazo que tenemos en cuanto a la cigosidad y la disposición de las placentas, ya que de las características propias del embarazo dependerán las complicaciones asociadas al mismo, y algunos tipos de embarazo conllevan mayores riesgos.

Por ello, es importante que nos familiaricemos con determinados términos médicos que encontraremos escritos una y otra vez en los informes que nos entregará el ginecólogo.

La cigosidad

El término cigosidad hace referencia a las características del cigoto, esto es, la célula resultante de la unión entre el óvulo y los espermatozoides una vez que se ha producido la fecundación. La cigosidad tiene relevancia a la hora de determinar la identidad genética de nuestros múltiples para saber si son gemelos o mellizos.

Desde el punto de vista de la cigosidad, el embarazo gemelar puede ser:

  • Monocigótico o univitelino; Un espermatozoide fecunda a un solo óvulo que posteriormente se divide dando lugar a dos o más fetos. Es el caso de los gemelos idénticos.
  • Dicigótico o bivitelino: Dos espermatozoide fecundan dos óvulos distintos dando lugar a mellizos.
  • Los gemelos de cuerpos polares o gemelos semi idénticos constituyen un caso excepcional y nadie sabe realmente como se producen. Los científicos creen que se trata de un óvulo que se divide antes de la fecundación.

La imagen siguiente muestra de forma gráfica el procedimiento de división del óvulo tras la fecundación según se trate de gemelos monocigóticos (izquierda), mellizos dicigóticos (centro) o gemelos de cuerpos polares (derecha).

division ovulo gemelos monocigoticos mellizos dicigoticos gemelos de cuerpos polares

Fuente: “Gemelos, trillizos y más”. Autora: Pamela Fierro. Ed. Medici

Los expertos no saben a ciencia cierta por qué se divide el óvulo. Algunos expertos apuntan a la edad del óvulo, mientras que otros creen que el causante es una encima presente en el espermatozoide.

Trillizos y otros múltiples

En el caso de los trillizos, cuatrillizos u otros múltiples de orden superior el mecanismo es el mismo:

  • Generalmente, el embarazo de trillizos suele ser consecuencia de la fecundación de tres óvulos distintos fecundados por un espermatozoide distinto, denominándose en este caso trillizos tricigóticos. Serían entonces tres hermanos mellizos.
  • También puede ocurrir que se fecunden dos óvulos distintos , y uno de éstos se divida posteriormente. En este caso se trataría de trillizos dicigóticos, es decir que tendríamos una pareja de gemelos idénticos (monocigóticos) y un mellizo.
  • También es posible que un mismo óvulo se divida tres veces, dando lugar a trillizos idénticos, denominándose entonces trillizos monocigóticos. Este es un fenómeno poco habitual, se calcula que se produce en torno al 2% de los casos.

En el caso de los cuatrillizos, podemos encontrar las variaciones siguientes:

  • Cuatrillizos cuatricigóticos, cuando cuatro óvulos distintos son fecundados por cuatro espermatozoides distintos, dando lugar a cuatro hermanos mellizos.
  • Dos gemelos monocigóticos y dos mellizos dicigóticos.
  • Trillizos monocigóticos (idénticos) y un mellizo dicigótico.
  • Cuatrillizos monocigóticos, esto es, cuatrillizos idénticos.

Se ha documentado un caso único de quintillizas monocigóticas, las hermanas Dionne, nacidas en Canadá en 1934 fruto de un embarazo que inicialmente fue de sextillizos.

quintillizas idénticas dionne.jpg

Las hermanas Dionne en su quinto cumpleaños

¿Por qué es importante conocer la cigosidad?

En el caso de los embarazos monocigóticos, los hermanos comparten los rasgos genéticos tal y como se explica en el post relativo a las diferencias entre los gemelos y mellizos. Pero además de la determinación de la identidad genética de los hermanos, puede llegar a tener trascendencia médica a la hora de determinar los riesgos específicos que conlleva el embarazo o para curar determinadas enfermedades. Por ejemplo, puede ser importante para determinar la compatibilidad genética entre los hermanos si uno de ellos necesitase un transplante de órganos. Además, en el caso de gemelos monocigóticos, si uno de ellos sufre una enfermedad, el riesgo de que el otro la sufra también es mucho mayor.

No siempre es fácil determinar la cigosidad a simple vista. Si los hermanos son de distinto sexo está claro que se trata de mellizos (dicigóticos). Pero si ambos son del mismo sexo puede ocurrir que haya mellizos que se parezcan mucho físicamente pareciendo gemelos idénticos o gemelos que se parezcan poco y aparentemente parezcan mellizos.

 Cómo veremos en el próximo post, el aspecto exterior del embarazo en cuanto al tipo de placentas resultará determinante en algunos casos (por ejemplo, si comparten la placenta siempre serán gemelos monocigóticos) pero en otros casos tampoco será posible determinarlo a simple vista.

Así pues, en determinados casos la única forma de establecer de forma definitiva la cigosidad pasará por la realización de una prueba genética para determinar el perfil de ADN de los hermanos. Hoy en día es posible realizar un test genético en nuestra propia casa por un precio de unos 400€, tomando una muestra de saliva y de las células de la parte interna de la mejilla de cada uno de los múltiples y enviando dichas muestras al laboratorio.

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El Bugaboo Donkey: un gran carro gemelar con unas ruedas defectuosas

Estimados Señores de Bugaboo:

Cuando vi el carro por primera vez aún no había salido al mercado en España y la verdad es que leyendo las reseñas en los blogs quedé fascinada. Era justo lo que yo estaba buscando, un carro en el que pudiera llevar a mis mellizos uno al lado del otro pero que fuese relativamente estrecho, fácil de llevar y cómodo para los niños, y que sirviera desde que son recién nacidos hasta los 2 o 3 años.

Sin embargo, reconozco que nuestra relación no empezó con buen pie ya que me costó una discusión con mi madre, quien generosamente se ofreció a regalarnos el producto en cuestión, e insisto en lo de generosamente ya que no es un carro precisamente barato. Resultó que mi madre se empeñó en reservarlo en el Corte Inglés ya en febrero de 2011, siendo que el carrito no llegaba al mercado español hasta el mes de mayo. Yo no estaba ni de tres meses y la verdad es que me pareció la típica exageración de mi señora madre. El tiempo le dio la razón y yo tuve que agachar las orejas y disculparme ya que nos pusieron en lista de espera para…¡Principios de julio!

Sin embargo, decidí apartar mis temores a que el parto se adelantase demasiado (algo previsible en un embarazo gemelar) y me viese con bebés y sin carrito y verlo por el lado positivo, ¡Yo era una de las primeras clientas que había entrado en el selecto club de los futuros propietarios del Bugaboo Donkey!. Mi ilusión se tornó en estupefacción cuando llegó el carro a mi casa a mediados de julio y el repartidor depositó no una, ni dos, ni tres, sino ¡Seis cajas! en la entrada de mi casa. Resultó que además de pagar un alto precio por el carro, y esperar pacientemente durante cinco meses…¡Teníamos que montarlo nosotros! Dado que tal cantidad de cajas apiladas bloqueaba por completo el paso por mi casa, esa tarde la dedicamos por entero mi marido y yo al montaje del carro, aunque reconozco que no pude ser de mucha ayuda con mi barrigón de siete meses. Tampoco me avergüenza reconocer que sudamos la gota gorda mientras tratábamos de comprender las casi indescifrables ilustraciones que acompañan a las instrucciones de montaje.

Al día siguiente finalizamos el montaje y el flamante carro presidía majestuosamente la entrada de mi casa despertando la admiración de todas las visitas. Un mes después nacieron mis hijos y debo reconocer que las prestaciones del carro no me decepcionaron en absoluto. Ciertamente era muy ligero, se podía llevar con una sola mano sin problemas, era lo suficientemente estrecho como para caber en la inmensa mayoría de las puertas y había mucho espacio para guardar los mil y un cachivaches que las multimadres tenemos que llevar encima cuando paseamos a nuestros vástagos. Especialmente útil me resultó la funcionalidad de convertir el carro gemelar en un carro simple durante los dos meses que estuvo mi hija en la incubadora, gracias a eso no tuve que soportar ver el capazo vacío constantemente ni tuve que aguantar preguntas incómodas por parte de los desconocidos acerca de donde se encontraba el mellizo que faltaba. Además, me resultó también útil el hecho de poder utilizar el carro con los maxicosi del coche y el hecho de poder poner las sillas mirando hacia mí (me gusta ver a mis hijos mientras paseamos) o hacia delante (útil para dar de comer a los niños sentados en la silla sin verme franqueada por la barra). También he probado la postura de dos ruedas para meter el carro en la playa y aunque exige aplicar algo de fuerza funciona bien. Definitivamente, había merecido la pena la espera.

bugaboo donkey carro gemelar

Pero dos meses más tarde comenzaron los problemas, cuando un día notamos que se habían deshinchado las ruedas traseras (las ruedas grandes). Una de ellas estaba ligeramente deshinchada pero la otra estaba ya en el suelo. Cogimos el hinchador que ustedes suministran con el propio carro y nos pusimos a ello. Después de tres horas de infructuosos intentos tuvimos que asumir nuestra falta de pericia y al día siguiente acudimos avergonzados al Corte Inglés. Hasta cuatro dependientes trataron de hincharlas sin resultado alguno e incluso pensando que el hinchador nuestro estaba defectuoso probamos con el que tenían ellos en el carro de exposición con el mismo resultado, es decir, ninguno. Incluso un cliente que andaba por allí y que casualmente era ciclista profesional nos prestó su ayuda. Finalmente concluyeron que las ruedas estaban defectuosas y se procedió a solicitar unas ruedas nuevas sin coste alguno. Las recibimos una semana más tarde, e incluso recibí un SMS en el móvil para avisarme de la llegada de las mismas.

Un mes más tarde comprobamos nuevamente que una de las ruedas traseras volvía a estar deshinchada. Dado que la experiencia es un grado, prescindimos desde el principio del uso del hinchador y acudimos a hincharla a una gasolinera (la propia rueda indica que la presión máxima son 30 psi). La rueda quedó como nueva. Sin embargo, al día siguiente volvía a estar deshinchada así que decidimos que mi marido la llevase al Corte Inglés después del trabajo. Con lo que no contábamos es que con carácter previo a encargar una nueva rueda es necesario que los dependientes procedan a revisar el chasis del carro por lo que la visita fue en balde. Ese mismo sábado acudimos la familia al completo a solicitar nuevamente otra rueda, la cual volvimos a recibir una semana después. Ya era mala suerte recibir dos veces ruedas defectuosas pero estas cosas pasan ¿No?

rueda pinchada carro gemelar bugaboo donkey

Y tanto es así que pasa que esta situación se ha repetido hasta CUATRO veces en 9 meses (sin contar con otras tantas veces en que las ruedas se han deshinchado pero sin pincharse ya que hemos conseguido volver a hicharlas). En una ocasión llegué a tener las dos ruedas traseras completamente deshinchadas durante 10 días. Les prometo que hago una vida absolutamente normal, vivo en un núcleo urbano perfectamente asfaltado y no me dedico a pasear sobre los restos de vidrio resultantes del botellón del fin de semana. Y no es que el carro quede inutilizado cuando se pinchan las ruedas, es cierto que se puede utilizar, lo único es que pesa cuatro veces más. Ciertamente, si tengo los brazos cada vez más fibrosos y tonificados se lo debo en parte a ustedes.

La última vez que me ocurrió fue ayer mismo. Acudí a la gasolinera a hinchar la rueda, aparqué el carro en el jardín, le dí de comer a mis hijos y una hora después la rueda volví a estar en el suelo. Sinceramente, me resisto a comprar un carro nuevo no sólo porque quiero amortizar la inversión económica realizada, sino también por todas las cosas buenas que tiene el carro que ya he mencionado en párrafos anteriores. Pero exijo una solución y quiero pensar que ustedes están en disposición de dármela.

Ya se que para el Bugaboo Donkey no se fabrican las ruedas especiales antipinchazos que ustedes venden para otros carros simples, ya que he intentado adquirirlas aunque ello me supusiera un desembolso adicional. E incluso me resigno a aceptar que no hay nada que hacer para evitar que las ruedas traseras se pinchen periódicamente. Pero exijo una compensación. Y no piensen ustedes que quiero aprovecharme de la situación para solicitar una indemnización millonaria como en las películas americanas. Lo único que pido es que ustedes me regalen dos ruedas de repuesto para que cada vez que me ocurra esto pueda seguir utilizando el carro con normalidad mientras espero a que me consigan unas ruedas nuevas mis ya amigos, los dependientes del Corte Inglés. Porque se que me volverá a ocurrir y no siempre estoy en disposición de solicitar unas ruedas nuevas de forma inmediata (por ejemplo, una de las veces me pilló de vacaciones), y aunque el servicio postventa es eficiente siempre trascurren al menos unos 10 días desde que se produce el pinchazo hasta que recibo las ruedas y yo necesito usar el carro a diario.

Quedo a la espera de su respuesta, la cual espero que se produzca a la mayor brevedad por el bien de mi maltrecha espalda.

Atentamente,

Una multimadre cabreada con agujetas en los brazos.

*****

Actualización del post a fecha de 6 de junio:

Le remití el enlace a Bugaboo España a través de su página de Facebook y me contestaron enseguida solicitándome mis datos de contacto. Se los remití por correo electrónico y en menos de 3 horas me llamó una señorita muy amable diciendo que me iban a enviar dos ruedas extra y dos cámaras de aire. Parece ser que la cámara de aire se puede cambiar sin cambiar la rueda, e incluso parchear como si fuera una bicicleta, cosa que en el Corte Inglés no sabían. También parece ser que la primera vez que se me pincharon las dos ruedas además de enviarme dos ruedas nuevas me enviaron dos cámaras de aire y en el ECI no me dijeron nada! Me han dicho también que levante la goma de la rueda e investigue si hay algo clavado en la cámara. Os mantendré informados.

El Multiblog de Mayo: Mis Ovomellizos

mis ovomellizos

Os presento al blog Mis Ovomellizos que cuenta la historia de Repollete y Princesita, dos hermanos mellizos que fueron concebidos mediante un proceso de ovodonación (de ahí el título).

Me gusta mucho este blog por su estilo directo y sincero, porque lo encuentro muy ameno y porque la autora hace un verdadero esfuerzo para mantenerlo actualizado. ¡Sólo lleva abierto desde julio de 2011 y ya tiene más de 187 entradas!

Esta historia comienza hace 14 años, cuando MisMellis y Papimelli (los papás de las criaturas) comienzan a salir juntos siendo ambos muy jovencitos. Cuando deciden convertirse en padres acuden a asesorarse a una clínica de fertilidad en donde les recomiendan utilizar la técnica de la ovodonación, ya que MisMellis tiene un problema hormonal que le impide quedarse embarazada por medios naturales.

La autora describe su experiencia personal con la infertilidad de forma valiente y sincera, enriqueciendo sus vivencias con reflexiones tan interesantes como estas:

“Cuando uno empieza con estas cosas descubre que no sabe absolutamente nada de nada… mi mente era una hoja en blanco y poco a poco iría escribiendo montones de conocimientos. Recuerdo que cuando iba a 8º EGB en el libro de ciencias naturales venía Louis Brown como la primera niña probeta y a mi aquello me sonaba a ciencia ficción… quien me iba a decir a mi (…) ¿Os había pasado por la cabeza alguna vez que ser madre fuera a ser algo tan difícil? Yo siempre pensé que lo difícil era elegir la persona con la que deseabas ser madre”.

“He de reconocer que antes de ponerme con esto no comprendía la obsesión por quedarse embarazada, ahora lo entiendo como que se te está privando de algo que debería ser tan natural como el respirar.(…) Cuando en la facultad topé con una de mis profes favorita (Psicología Evolutiva), que nos explicaba todo el proceso evolutivo desde la fecundación a la muerte de una persona, descubrí que el embarazo era algo milagroso al que restamos importancia porque es un milagro que ocurre todos los días. (…) Nos han educado a través de unos roles y valores, hemos jugado con muñecas y se nos ha dicho que gran parte del valor de una mujer es poder ser madres, entonces llegamos a creer que si no somos madres no valemos, y esa es una idea errónea, valemos porque somos mujeres, somos únicas y maravillosas, no te creas ni mejor ni peor por no poder engendrar, busca en tu vida todas las cosas buenas que tienes y no bases tu felicidad en poder ser madre”.

Además este blog nos permite aproximarnos al tema de la ovodonación, una técnica de reproducción asistida bastante desconocida y en ocasiones rodeada de polémica. Y es que este blog está lleno de información útil acerca del inicio del tratamiento, el proceso de ovodonación, el perfil de la donante, los aspectos económicos, las consideraciones éticas, el dilema de contarlo o no contarlo a las personas cercanas y las implicaciones emocionales de la concepción mediante donación de óvulos:

” ¿Quieres a alguien porque lleva tú sangre?… bueno quizás tienes afecto hacia tu familia porque te han enseñado a quererla y respetarla y porque has tenido cierta relación positiva con ellos. (…) Repollete y Princesita no tienen mi sangre, ni mis genes, ni nada salvo mi apellido, pero son las dos personitas que más me importan en este mundo, daría lo que fuera por ellos. Muchas chicas que acuden a ovo se plantean si querrán igual a esos bebés fruto del tratamiento, y yo digo que no se me ocurre absolutamente ningún motivo para hacerlo. (…) ¿Es tan esencial conocer tus orígenes? y con esa y miles de preguntas que podemos hacernos cuando somos personas ajenas a este tipo de casos se me ocurre otra muy importante que invade mi mente de vez en cuando ¿Algún día Repollete y Princesita se plantearán quién donó ese óvulo, como era, a quien se parecen? ¿Son realmente tan importantes los lazos de sangre?”

“Repollete no se parece a nadie, o al menos no sabemos sacarle el parecido, me repatea que todo el mundo se lo tome como una cuestión de estado, que más da a quien se parezca…(…) Poco importa que no lleves mis genes porque te he llevado conmigo 35 semanas y te he querido desde que tan solo eras una manchita negra dentro de mi útero. Llegará el día que tenga que hablarte de nuestra “hadita” una chica que nos dio una célula de nuestro cuerpo para que tu pudieras existir, te hablaré de la generosidad de algunas personas para que otras puedan cumplir su sueño”.

Además de hablar sobre infertilidad y reproducción asistida, a lo largo del blog la autora relata su experiencia como madre, desde que realiza la prueba de embarazo y conoce que está esperando mellizos. Más adelante nos habla acerca del nacimiento de sus hijos y nos cuenta como son Repollete y Princesita, las peleas entre ellos, la realidad cotidiana de una mamá de múltiples, las rutinas de sueño de sus mellizos, el papel de la familia en la crianza de los hijos, anécdotas de su infancia y juventud, su historia de amor con Papimelli y su papel como padre, sus preocupaciones con respecto a la prematuridad de sus mellizos, los comentarios que recibe por ser madre de múltiples o anécdotas sobre sus visitas al parque con los mellizos.

Otro aspecto que lo hace muy interesante es que este blog no sólo habla de crianza y maternidad, sino que abarca una temática tan variada como la amistad, la fragilidad de la vida, la conciliación de la vida profesional y personal, el amor a distancia, la trasformación de las relaciones de pareja tras la llegada de los hijos, anécdotas sobre el trabajo que realizó la autora en un centro de minusválidos psíquicos y sobre su labor como voluntaria en un Centro de Atención al Menor o reflexiones acerca de la soledad buscada y el miedo a envejecer en soledad. Y también podéis encontrar información práctica acerca del embarazo y el cuidado del bebé. Definitivamente, este blog es cualquier cosa menos aburrido.

Normalmente en esta sección suelo incluir un enlace a mi entrada favorita y la verdad es que en este caso me resulta muy difícil escoger una sola pero puestos a elegir me quedo con esta entrada que MisMellis le dedica a su donante de óvulos.

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