7 cosas que me hubiera gustado saber antes de convertirme en multimadre

El otro día estuve reflexionando acerca de todo lo que he aprendido este último año. Cómo he comentado alguna vez, antes de embarcarme en esta maravillosa aventura no tenía demasiada idea acerca del cuidado y la evolución del bebé. Algunas de las cosas que han ocurrido eran de esperar, otras me han sorprendido gratamente y algunas otras directamente me han defraudado o me han hecho sentir frustrada en algún momento. Por ello he pensado en escribir una entrada acerca de todas aquellas cosas de la multimaternidad que me hubiera gustado saber antes de ser madre. Ahí va:

1. Ya no serás anónima nunca más.

Aunque no te hayas casado con un deportista de élite, ni el papá de tus criaturas sea un actor de Hollywood, el hecho de ser multimadre o multipadre te convierte automáticamente en una celebrity, al menos a nivel local. ¡Y es que los bebés múltiples, por alguna razón que aún no he sido capaz de averiguar, llaman muchísimo la atención! Esto significa que la gente te mirará por la calle, se acercará sin ningún disimulo a mirar a tus bebés de cerca para verificar que no sean extraterrestres, harán comentarios al respecto enfrente de tus narices y en algunos casos incluso te darán el pésame. La mayoría de los comentarios que recibas serán pretendidamente amables, otros no lo serán tanto y algunos estarán directamente fuera de lugar. Sin embargo, lo que es seguro es que llamarás mucho la atención por la calle, así que prepara tu mejor sonrisa y oigas lo que oiga no dejes que te afecte.

Si quieres sabes más sobre este tema, te invito a leer nuestro post sobre lo que hay que oír…¡Por tener múltiples! La buena noticia es que, según otras multimadres con más experiencia que yo, esta fama recién adquirida sólo dura un par de años, hasta que los niños dejan de ir en una silla doble de paseo (o triple). Aunque no estoy segura de que este sea el caso de los gemelos o trillizos idénticos, seguro que estos recibirán muchísimos comentarios a lo largo de su vida.

2. Tus múltiples (seguramente) tardarán unos meses en relacionarse entre sí.

Este ha sido uno de mis grandes descubrimientos como multimadre. Antes de tener a mis bebés reconozco que tenía una imagen muy idílica al respecto; me los imaginaba durmiendo abrazados en la cuna, buscándose con la mirada el uno al otro nada más despertar, tomando pecho cogidos de la mano… Y nada más lejos de la realidad, al menos durante los primeros meses en los que se ignoraban el uno al otro un 98% del tiempo, a pesar de pasar el día juntos e incluso compartir la misma cuna. Así, no fue hasta los seis o siete meses cuando empezaron a ser realmente conscientes el uno del otro y empezaron a interactuar entre sí. Incluso hoy en día, con 13 meses, muchas veces juegan por separado y se ignoran mutuamente.

Sin embargo he de decir también que son inseparables; a veces juegan, otras veces se pelean e incluso a veces compiten el uno con el otro por la atención de mamá. Pero de lo que estoy segura es de que no sabrían vivir el uno sin el otro. Y yo he sigo una testigo privilegiada de cómo han ido construyendo poco a poco su relación, ¡Y ha sido precioso!. Así que si eres una futura mamá de múltiples no esperes que tus bebés se relacionen entre ellos desde el primer día, apenas acaban de aterrizar al mundo y están muy ocupados descubriendo todo lo que les rodea, pero ya verás como dentro de un par de meses serán uña y carne.

gemelos mellizos jugando

3. Por mucho que te esfuerces, muchas veces no podrás evitar que lloren (a la vez).

Algunas veces ni siquiera sabrás a cual  consolar primero o te desesperarás intentando consolar a los dos a la vez. Antes de ser madre pensaba que si criaba a mis mellizos de forma respetuosa y atendía sus necesidades con rapidez apenas llorarían. Y bueno, es posible que gracias a esto lloren menos que otros niños (que tampoco lo se), pero el hecho es que de vez en cuando lloran desconsolados y a veces me hace sentir frustrada no poder consolarles a pesar de mis besos y abrazos, sobre todo últimamente cuando me piden imposibles como querer comerse la comida del perro o intentar agarrar un cuchillo.

Supongo que a ninguna madre del mundo le gusta ver sufrir a sus hijos, pero creo que a veces es inevitable ya que el llanto es su forma de expresarse, sobre todo ahora que son tan pequeños y aún no saben transmitir sus necesidades hablando. Así que, cuando ocurre, una no puede hacer más que acompañarles en su sufrimiento y ayudarles a desahogarse, y si lloran los dos a la vez y estás sola con ellos, tratar de atenderles a los dos como buenamente puedas. Al fin y al cabo, ¡Las multimadres también somos humanas!.

4. Sincronizar sus ritmos en la medida de lo posible te facilitará enormemente la vida.

Para mí, que estoy sola en casa con ellos durante el día, esta es una regla de oro que trato de cumplir escrupulosamente. Para poder apañarme bien con ellos y simplificar la logística intento que lo hagan todo a la vez y que siempre estén juntos en el mismo espacio para poder vigilarles sin volverme loca. Un tema fundamental es el sueño, trato de que ambos hagan las mismas siestas a la vez y a la misma hora, porque si no organizarme sería imposible y no podría descansar ni un solo minuto. Así que lo hago es acostarles a los dos a la vez en cuanto uno de los dos tiene sueño, y despertar al segundo mellizo en cuanto se despierta el primero. El hecho de que duerman juntos ayuda mucho. También les doy de comer a la vez, una cucharada a uno y otra a su hermano.

Si no lo hiciera así me encontraría con situaciones como que uno de ellos sigue durmiendo la siesta de la mañana mientras que el otro ya quiere comer y tendría que darles de comer por separado, lo que me llevaría el doble de tiempo y además no podría vigilar al primero mientras doy de comer al segundo. Supongo que esta es una norma cuyo cumplimiento se va complicando a medida que se hacen mayores y más independientes pero de momento me funciona bastante bien.

5. Compartieron útero pero no son iguales.

Esto está intrínsecamente relacionado con el postulado anterior. El hecho de que sean múltiples no implica que tengan las mismas necesidades ni los mismos gustos. Y esto, aunque inevitable, complica un poco las cosas. A mí me pasa por ejemplo con las comidas. A mi hija le gustan muchas más comidas que a mi hijo, lo que implica que por ejemplo cuando le preparo un gazpacho tengo que preparar también una alternativa para su hermano. En cambio, a mi hijo le encanta la piscina pero mi hija enseguida tiene frío y quiere salir lo que implica que, si estoy sola con ellos, tengo que sacarles a los dos de la piscina. Supongo que es el precio que hay que pagar por tener un compañero de juegos de la misma edad.

6. Haz acopio de chupetes.

Si has decidido que tus hijos usen chupete te aconsejo que te aprovisiones de existencias como si fueran a dejar de fabricarlos mañana. ¡No te imaginas la cantidad de chupetes que una multimadre tiene que buscar una y otra vez a lo largo del día! Y siempre están escondidos en los lugares más inimaginables. Esta actividad se hace especialmente intensa cuando los bebés pasan por esa fase en que descubren que son capaces de tirar cosas, y se dedican a lanzarlos una y otra vez y cuanto más lejos mejor. Pero claro, a los cinco minutos ya están llorando porque no encuentran su chupete. Desde aquí aprovecho para proponer que el lanzamiento del chupete sea considerado una disciplina olímpica. ¡Tengo dos futuros campeones en casa desperdiciando su talento!

chupetes padres

7. Olvídate de ser una persona puntual y ordenada.

Prioriza aquellas tareas que te garanticen la supervivencia doméstica. Cuando una se convierte en multimadre, llegar con puntualidad a una cita se convierte en poco menos que una utopía. Antes de tener a mis hijos pensaba que todo esto no era más que una cuestión de organización, y que con una planificación adecuada podría llegar más o menos a todo. ¡Error! Generalmente el nivel de desorden e impuntualidad es proporcional al número de múltiples. La puntualidad en sí para mi es un misterio, hay veces que empiezo a prepararles apenas una hora antes y llego puntual, y otra veces les preparo con más de dos horas de antelación y llego con retraso. Y es que cuando eres multimadre la vida se llena de sorpresas y, sobre todo, de imprevistos de última hora. Así que te aconsejo minimizar tus expectativas al respecto y conformarte humildemente con haber hecho todo lo posible por haber llegado puntual. La mayoría de la gente lo entenderá (y si no lo entienden invítales a pasar un día en tu casa con tus múltiples).

La misma consideración es aplicable a la intendencia doméstica. Olvídate de tener la cocina impoluta, la ropa perfectamente planchada y ordenada y la cena preparada. A partir de la llegada de tus múltiples la colada se acumulará sin piedad, y la cocina aparecerá constantemente llena de cacharros por mucho que te esfuerces. Confórmate con mantener un nivel de salubridad adecuado y con encontrar un hueco para ducharte todos los días. Y si te sobran diez minutos, ¡Descansa! Necesitarás todas tus energías para cuidar de tus múltiples. No te sientas culpable (ni dejes que te lo hagan sentir), rebaja tu nivel de exigencia y ocúpate de lo importante: ¡Disfrutar de tus hijos! Ya vendrán tiempos mejores para volver a ser puntual y ordenada cuando crezcan, pero los primeros meses de tus hijos no volverán nunca.

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Mi primer aniversario como (multi)madre

Recién aterrizada de vacaciones, el jueves pasado fue un día muy especial para mí ya que mis mellizos cumplieron su primer año. Parece un tópico eso de que crecen tan rápido que apenas te das cuenta, pero es completamente cierto. Hace ahora un año eran unos bebés diminutos cuya vida consistía básicamente en comer y dormir, y ahora son dos bebés inquietos que no paran de jugar, se ponen de pie, trepan para subirse a los muebles y ya amenazan con dar sus primeros pasos.

tartas primer cumpleaños gemelos mellizos

Han pasado tantísimas cosas en estos 365 días que incluso me cuesta recordar con nitidez algunos momentos. Si tuviera que definir en una sola palabra mi primer año como madre diría que ha sido intenso, o más bien intensivo, ya que cuidar de dos bebés durante 24 horas al día es bastante agotador. Pero, por otro lado, creo que se me ha dado mejor de lo que yo esperaba teniendo en cuenta que mi experiencia previa en el cuidado de bebés era nula.

Uno de mis primeros y mejores recuerdos fue durante el parto, cuando pusieron a mi hijo sobre mí mientras sacaban a mi niña. Entonces, él alargó la mano y me cogió la nariz. No puedo describir con palabras la mezcla de emoción y ternura que sentí en aquellos momentos, de pronto sentí un enamoramiento tan intenso que me hizo llorar, y a la vez me sentí abrumada por la enorme responsabilidad que se me venía encima. ¿Sabría cuidarlos bien? ¿Estaría a la altura? Y al final resultó que era cierto, que la maternidad es algo eminentemente instintivo, y la primera vez que cogí en brazos a mi pequeñísimo hijo de apenas dos kilos sentí que llevaba toda la vida haciéndolo.

Recuerdo también la primera vez que me dejaron ver a mi hija cuatro días después del parto. Con tan sólo un kilo de peso, metida en su incubadora y rodeada de tantos cables, en apariencia tan delicada pero sin embargo tan luchadora. Se la veía tan larga y tan delgadita pero con una cara preciosa, parecía una pequeña princesa atrapada en una urna de cristal. Le pedí a la enfermera que la sacara, la abracé y lloré durante un buen rato, lágrimas de pena por verla en esa situación, pero sobre todo de alegría y de alivio, ¡Estaba viva y estaba sana!

Tampoco puedo olvidar ese maravilloso 20 de septiembre cuando mi hija recibió al fin el alta y pude llevármela a casa con nosotros. Ese fue el día en que empezó realmente mi nueva vida como multimadre, y se acabó el tormento de tener mi corazón constantemente dividido en dos. La primera vez que ví a mis hijos dormir juntos en la misma cuna también fue un momento memorable, me lo había imaginado tantas veces que ni siquiera me parecía real.

mellizos gemelos durmiendo abrazados

Mis mellizos durmiendo la siesta abrazados hace un par de semanas

Sin duda, esos fueron los momentos más especiales, aunque creo que este último año he sentido más emociones que durante el resto de mi vida. He reído viendo sus primeras trastadas, he llorado de impotencia cuando no podía calmar sus cólicos, me he sorprendido con la aparición de sus primeros dientes, me he agobiado tratando de conciliar el cuidado de mi hijo con las visitas diarias al hospital para ver a su hermana, me he emocionado con cada gesto de complicidad que se hacen el uno al otro, he sentido frustración por todos los obstáculos que he tenido que superar para establecer la lactancia (y he sentido el orgullo de haberlos superado todos), he padecido el agotamiento de tantas noches sin dormir, he gozado de la felicidad de despertarme abrazada a mis dos pequeñines, he sentido el miedo y la incertidumbre por el estado de salud de mi hija y la pena de tener que dejarla ingresada en el hospital mientras los demás nos íbamos a casa.

Por tanto, ha sido un año agridulce pero sin duda el balance es claramente positivo, y las pocas cosas malas que han ocurrido quedarán enterradas para siempre en el fondo de mi memoria como algo anecdótico. Nunca me alegraré suficiente de haber solicitado una excedencia para cuidar de mis hijos, a pesar de que sin duda tendrá consecuencias negativas sobre mi carrera profesional. Todo este tiempo que hemos compartido no tiene precio y a pesar de que al principio temía agobiarme por estar todo el día en casa sola con los niños, al final todo ha sido mucho más fácil de lo que yo pensaba. Ahora mismo ni siquiera imagino el momento de separarme de ellos.

Durante este año he aprendido muchísimo acerca del cuidado del bebé, he conocido todo tipo de artículos de puericultura que ni siquiera imaginaba que existieran y he contactado con otras madres a través de internet para intercambiar experiencias. Y, sobre todo, he aprendido muchísimo sobre mi misma, conociendo habilidades que no sabía que tenía, y también otros defectos que me gustaría no tener. Me gustaría ser una madre perfecta pero por desgracia tan solo soy una madre humana más. Pero prometo intentar hacerlo mejor cada día, ya que mi nueva carrera como madre no ha hecho más que empezar. Gracias G. y C. porque vuestro amor me hace mejor persona.

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Los múltiples en la cuna, ¿Juntos o separados?

Una de las preocupaciones típicas de las futuras mamás es la elección de la cuna. En caso de estar esperando múltiples, la elección implica también decidir si queremos que duerman juntos o separados. Hace unos días, una mamá de mellizas de nuestra página de Facebook estuvo pidiendo consejo sobre este tema, y así es como me vino la idea de escribir esta entrada.

Teniendo en cuenta que la relación entre nuestros múltiples comienza en el propio útero, mucho antes de su nacimiento, parece lógico que una vez que hayan nacido sigan necesitando sentir esa cercanía. De hecho, en algunos hospitales americanos es una práctica habitual poner a los gemelos prematuros en la misma incubadora, ya que diversos estudios han puesto de relieve que de esta forma crecen más deprisa y se recuperan más rápido. Otros estudios destacan también la mejora en la actividad cardiaca, una respiración más tranquila, una mayor cantidad de oxígeno en sangre, los bebés están más relajados, el desarrollo motor mejora y la proporción de ingresos hospitalarios posteriores es menor.

En el caso concreto de España, el Hospital Santa Fé de Valencia llevó a cabo una experiencia piloto en el año 2002. Los resultados evidenciaron una mejora general en el desarrollo de los bebés, así como un descenso en el nivel de ansiedad de los padres. Desde entonces dispone de incubadoras dobles y de unas cunas especiales importadas desde Suecia. Estas incubadoras se utilizan también para los trillizos recién nacidos y cuando éstos ya no caben se utiliza un sistema de rotación para que todos los hermanos puedan beneficiarse de este contacto físico. La Doctora Lola Bernabeu, jefa de la planta de Neonatología afirma al respecto que:

“Hemos descubierto que las madres siguen acostando a sus gemelos en una sola cuna después de la experiencia de la incubadora compartida. No cabe duda de que su compañía les beneficia”.

gemelos recien nacidos compartiendo cuna

Sin embargo, aunque la mayoría de los expertos están de acuerdo con los beneficios citados, otros autores consideran que el hecho de compartir cuna durante los primeros meses es un factor que aumenta el riesgo de la muerte súbita del lactante. La Doctora Helen Ball, de la Universidad de Durkham, ha estudiado en profundidad este fenómeno concluyendo que no existe un mayor riesgo por compartir la cuna los primeros tres meses, siempre y cuando los padres sigan las normas de seguridad adecuadas y eviten un aumento excesivo de la temperatura corporal de los bebés (teniendo en cuenta que ya se dan calor el uno al otro, el uso de otros elementos como los arrullos puede resultar excesivo, por ejemplo). Además, afirma que esta práctica ayuda a sincronizar los despertares de los bebés ya que fomentaría un patrón de sueño y de alimentación similar.

En mi caso, cuando recibí el alta de mi hija le pregunté directamente a la Neonatóloga acerca de la conveniencia de poner o no a mis mellizos juntos en la misma cuna y ella misma me recomendó que lo hiciera. De hecho, si investigáis un poco en los foros de Internet veréis como la mayoría de las mamás hemos optado por acostarles juntos en la cuna durante los primeros meses.

En cuanto a los aspectos prácticos, es evidente que el hecho de tener a todos los bebés en la misma cuna facilita enormemente la tarea de atenderles durante la noche, especialmente si la madre les está dando el pecho. Además, la Asociación Española de Pediatría recomienda que los bebés compartan el dormitorio con sus padres al menos durante los seis primeros meses de vida, y en la mayoría de las habitaciones resulta muy difícil tener dos cunas por una cuestión de espacio.

Por otro lado comentar también que, por norma general, no es cierta la creencia popular que afirma que el llanto de uno de los bebés perturbará el sueño de los demás. Lo cierto es que los bebés múltiples están acostumbradísimos a oír el llanto de sus hermanos y en la mayoría de los casos ni se inmutan. La verdad es que a mí me parece increíble cuando veo a uno de mis hijos berreando sin parar y al otro tan tranquilo durmiendo a su lado.

Y por último, ¿Cuándo debemos separarlos? Yo creo que eso depende de cómo sean los bebés y qué tal duerman juntos. Como norma general, será conveniente separarles en torno a los 7 meses, que es cuando empiezan a rotar sobre sí mismos y a gatear por encima del cuerpo de sus hermanos. Por otro lado, también habrá casos en los que los bebés no se encuentren cómodos durmiendo juntos desde el principio si, por ejemplo, uno de ellos se mueve mucho y despierta al otro.

Mis mellizos han dormido juntos en nuestro dormitorio desde recién nacidos y creo que para ellos ha sido una experiencia positiva, y a mí me ha resultado muy cómodo tenerlos a los dos junto a mi cama. Actualmente tienen ya 9 meses y siguen juntos, pero claro, ya gatean bastante y a veces uno de ellos se desvela y se pone a menearse en la cuna o se sube encima de la cabeza del otro. El problema es que no me cabe una cuna más grande en la habitación, y tampoco me puedo plantear llevarles a su propio dormitorio ya que aún hacen muchas tomas nocturnas y si les traslado me voy a pasar toda la noche en el pasillo yendo de una habitación a otra. Así que ese el dilema al que me enfrento, y como creo que va a ser peor el remedio que la enfermedad, me temo que de momento vamos a tener que seguir padeciendo esos pequeños inconvenientes. Aunque no duerma demasiado últimamente, al menos no tengo que levantarme de la cama para atenderlos.

Por cierto, si queréis más información, podéis leer aquí un post completísimo sobre este tema escrito por una madre de gemelos ¡por partida doble!